Un golpe de suerte en los mercados globales
Las cifras que acaba de soltar Pemex son para tomarlas con calma y una taza de café bien cargado. La mezcla mexicana de crudo se cotizó en 58.99 dólares por barril. ¿Suena a mucho o a poco? El dato clave está en la comparación.
Ese precio no solo es bueno. Supera las previsiones oficiales que el mismo gobierno tenía para dentro de dos años, según sus Criterios Generales de Política Económica 2026. Ellos esperaban 54.9 dólares. El banco Banamex era aún más conservador, anticipaba 52.
La cotización promedio anual se sitúa en 57.51 dólares, por encima de los 54.9 dólares estimados por el gobierno federal.
Esto no es magia. Es el reflejo directo de un escenario global donde los precios del energético se han fortalecido. Nuestro crudo navega en la estela de sus referentes mundiales.
El WTI estadounidense cerró en 62.89 dólares y el Brent europeo en 67.75. Cuando esos gigantes suben, nuestra mezcla encuentra un piso más firme y atractivo para los compradores internacionales.
Lo que realmente significa este respiro
Para las cuentas nacionales, cada dólar extra por barril es oxígeno. Son ingresos petroleros que llegan antes de lo planeado y por encima de lo presupuestado. En el gran teatro de la economía, es como si un actor secundario robara escena con una actuación inesperadamente sólida.
Ahora toca ver si este guión favorable se mantiene en las próximas escenas o si es solo un acto temporal en la volatilidad de los mercados.




