Un espectáculo de luces, cámaras y… mucha, mucha energía
Imaginen la escena: en el pintoresco puerto de Tampico, mientras el aroma a petróleo se mezcla con la brisa marina, se dio cita lo más granado de la política y la industria para el Congreso Internacional de Energía Tamaulipas 2025. Allí, con la solemnidad de quien anuncia el descubrimiento de la rueda, autoridades de todos los niveles, expertos y el mismísimo Gobernador Américo Villarreal Anaya se reunieron para decirnos, con todas sus letras, que la energía es importante. Vaya revelación.
La senadora Olga Sosa Ruíz, en un alarde de memoria histórica, nos hizo un recorrido por el primer año legislativo y de gobierno de Claudia Sheinbaum. Parece que, en un arrebato de creatividad sin precedentes, se les ocurrió que fortalecer a Pemex y a la CFE era una buena idea. ¡Qué concepto tan revolucionario! El Estado, según proclamó con orgullo, “vuelve a estar en el primer plano”. Uno casi puede escuchar las trompetas sonando de fondo mientras las empresas públicas, que llevaban años en un segundo plano glamoroso, regresan al centro del escenario.
El papelito mágico llamado Plan México
La senadora, con la convicción de una evangelizadora, recordó que el Plan México –un documento que suena tan épico como una película de superhéroes– considera la energía como algo “central”. Junto a la secretaria Luz Elena González, han trazado una “hoja de ruta”. Uno se pregunta si esta hoja incluye instrucciones para evitar apagones o si es más bien un mapa del tesoro donde ‘X’ marca el lugar de la siguiente subida en la tarifa eléctrica.
Y aquí viene lo bueno: desde el Congreso de la Unión, nos cuentan entre susurros de falsa modestia, contribuyeron con la expedición de 8 nuevas leyes y 3 actualizaciones. Porque nada dice “marco legal robusto” como una buena pila de papeles nuevos. Todo ello, aseguran, para impulsar la soberanía energética y regular la participación de la iniciativa privada. Porque, seamos sinceros, ¿quién confía en que las empresas privadas se regulen solas? Es casi como dejar que los zoros cuiden el gallinero.
Promesas, plantas y barriles de ilusiones
Las consecuencias de esta titánica reforma, nos cuentan, son planes a mediano y largo plazo que sustentan nuevas inversiones. Entre estas maravillas, la creación de 25 nuevas plantas de energía, de las cuales a Tamaulipas le tocará una, en Altamira. ¡Una para todo el estado! Es como si a un estadio lleno le ofrecieran un solo vaso de agua, pero con la promesa de que es el vaso más soberano y transformador del mundo.
También destacaron las “bondades” de la energía eólica en Tamaulipas. Porque, claro, ¿qué podría salir mal al confiar en un recurso tan famoso por su estabilidad y constancia como el viento? Mientras, la recuperación de la producción de hidrocarburos tiene la ambiciosa meta de alcanzar los 1.8 millones de barriles diarios. Una cifra que, nos aseguran, es perfectamente alcanzable porque en agosto ya reportaron 1.7 millones. Vamos, solo es cuestión de apretar un poco más las tuercas… o los pozos.
El broche de oro se lo llevó el compromiso del gobernador, anunciado por el secretario de Energía de Tamaulipas, Walter Jiménez, de electrificar al estado al cien por ciento. Una meta loable, sin duda, en pleno 2025. Porque en la era de los viajes espaciales comerciales y la inteligencia artificial, conseguir que toda la población tenga electricidad suena a un objetivo casi… medieval. Pero hey, mejor tarde que nunca, ¿no?
Al final, uno no puede evitar preguntarse si todo este despliegue de planes, leyes y promesas no será más que un espectáculo pirotécnico para distraernos de la cruda realidad energética. Pero, ¿quién somos nosotros para cuestionar a los iluminados que han descubierto que el Estado debe estar al mando de la energía? Después de todo, tienen la hoja de ruta.
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