Porque en México hasta comprar un techo es un deporte extremo
Si pensabas que el sueño de la casa propia en México ya era difícil (spoiler: lo es), prepárate para esta joya de la vida nacional. Ricardo Mejía Berdeja, diputado federal del PT, acaba de lanzar una iniciativa para que la corrupción inmobiliaria se una al exclusivo club de delitos que merecen prisión preventiva oficiosa. Sí, como leerlo: si te agarran haciendo trampa con edificios, podrías terminar tras las rejas sin derecho a fianza. ¿Alguien dijo “justicia poética”?
El artículo 19 y los nuevos invitados a la cárcel
La propuesta, que ya está en manos de la Comisión de Puntos Constitucionales, busca modificar el artículo 19 de la Constitución. Ahí donde se enlistan los delitos que hacen que el Ministerio Público pueda pedir prisión preventiva como si fuera un combo de Netflix. Según el diputado, la corrupción inmobiliaria es tan grave que merece estar en esa lista junto a otros clásicos como el secuestro o el narcotráfico. Porque, claro, ¿qué mejor manera de combatir la crisis de vivienda que mandando a los tramposos a dormir en una celda?
Y ojo, esto no es una idea sacada de la manga. Desde 2023, el Código Penal de la CDMX ya considera este delito, definiéndolo como eso que hacen algunos listillos: construir pisos extra como si fueran niveles de un videojuego, pero sin permiso. O sea, el clásico “yo le subo otro departamento y nadie se da cuenta”. Spoiler: siempre se dan cuenta.
Vivienda en México: el sueño guajiro con datos del INEGI
Para rematar su discurso, Mejía Berdeja soltó datos del INEGI que duelen más que un golpe en el dedo chiquito del pie: solo el 57.1% de los mexicanos viven en una casa propia (y pagada, porque de otra no cuenta). El resto? Un 16.4% rentando como si la vida fuera un episodio de “Friends” y un 14.2% viviendo de favor, porque el “ya te la pago después” es el lema nacional.
“Esto refleja las desigualdades brutales del país”, dijo el diputado, en lo que podría ser el eufemismo del año. Porque no es solo no tener casa: es que los que sí logran comprar una a menudo terminan en zonas inseguras, con construcciones más chuecas que el Ángel de la Independencia después de un sismo. Y todo gracias a los carteles inmobiliarios (sí, esos que según el diputado están llenos de panistas en Benito Juárez).
Así que ya sabes: si algún día logras comprar un departamento y descubres que tu edificio tiene un piso fantasma, al menos podrás consolarte pensando que el responsable podría ir a la cárcel. O eso esperamos.
¿Te indigna la corrupción que encarece la vivienda? Comparte esta nota y hagamos viral la exigencia de transparencia. Y si quieres más historias sobre cómo sobrevivir en el caótico mercado inmobiliario, ¡explora nuestro contenido relacionado!




