El lucrativo negocio de prometer lo que es gratis
Parece que la creatividad de los estafadores no conoce límites, especialmente cuando hay un decreto gubernamental de por medio. En una jugada que nos recuerda a quienes venden hielo a los esquimales, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha tenido que salir al quite para alertar a los usuarios de aguas nacionales –con los pequeños productores agrícolas en la mira– sobre una epidemia de personajes y empresas que, con una audacia encomiable, se hacen pasar por gestores para supuestamente regularizar concesiones o resolver trámites hídricos. Qué oportuno, ¿no?
Uno casi puede imaginar la escena: un individuo con una carpeta bajo el brazo ofrece, por un módico precio, realizar un trámite que la dependencia realiza gratuitamente. La ironía es tan densa que se podría regar con aspersor.
La solución oficial: hacerlo usted mismo (y ahorrarse el disgusto)
En un comunicado que bien podría titularse “Para que no le vendan la pomada”, la autoridad del agua aclaró, con la paciencia de quien explica algo por enésima vez, que ningún trámite legítimo requiere de intermediarios. Todos los procedimientos pueden y deben realizarse directamente en los organismos de cuenca, las direcciones locales o, atención al dato del siglo XXI, en la página oficial de la institución, donde ofrecen asesoría personalizada sin costo. Sí, leyó bien: sin costo. Un concepto aparentemente difícil de digerir para algunos.
¿Y por qué este llamado de atención justo ahora? Oh, simple coincidencia, seguramente. Resulta que estamos en medio del proceso para adherirse al Decreto de Facilidades Administrativas, publicado en el Diario Oficial de la Federación, el cual otorga un generoso plazo de seis meses para que la gente actualice o regularice sus títulos de concesión. Vamos, que es la temporada de caza para los amigos de lo ajeno… digo, para los gestores no autorizados.
Módulos gratis vs. gestores de pacotilla
Para apoyar a los pequeños productores en esta crucial tarea (y, de paso, quitarle el negocio a los vividores), Conagua y la Secretaría de Agricultura han instalado más de cien módulos destinados específicamente a agilizar estos procedimientos. Y, he aquí lo revolucionario: ¡también son gratuitos! La institución añade, casi de refilón, que avanza en la simplificación de otros trámites, los cuales pueden gestionarse directamente en los Centros Integrales de Servicios.
Ante este panorama, el exhorto final de Conagua es tan claro como un vaso de agua potable: no caiga en engaños. Y, en un giro que convierte a los ciudadanos en superhéroes cívicos, pide denunciar cualquier intento de extorsión relacionado con estos supuestos gestores o intermediarios. Porque al final del día, permitir que te cobren por algo gratuito no es solo un mal negocio; es, valga la redundancia, regar dinero.
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