Bueno, pues el caos vial está servido (otra vez)
Parece que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, o CNTE para los cuates, decidió que lo que necesita este país no es paz y amor, sino un buen paro nacional de 48 horas. Los días elegidos para este despliegue de… ¿fuerza magisterial? fueron el 13 y 14 de noviembre. Prepárense, porque según el comunicado, esto no será un evento discreto: habrá movilizaciones simultáneas, cierres de calles y la toma de plazas principales en, al menos, 30 entidades. Básicamente, un macro-eventazo de desmadre organizado que promete poner de cabeza la logística de medio México. Porque nada dice “queremos dialogar” como paralizar el país, ¿cierto?
El magisterio disidente, que siempre tiene una lista de peticiones más larga que la cola para un concierto de Bad Bunny, puso sobre la mesa sus principales exigencias. En la mira está la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2017 y la eliminación total de las reformas educativas. Y aquí viene lo bueno: no hacen distinciones partidistas. Le tiran por igual a las impulsadas por Enrique Peña Nieto y a las de Andrés Manuel López Obrador. Para ellos, un mal gobierno es un mal gobierno, sin importar el color del logotipo. También están exigiendo a gritos (y con bloqueos) que se reinstale la mesa nacional de trabajo con el gobierno federal y que se reactiven las mesas resolutivas estatales, que llevan en pausa más tiempo que la carrera de algunos influencers.
El itinerario del desmadre: tu guía para esquivar el paro
En un video difundido en redes sociales—porque hasta la protesta se moderniza—, la CNTE detalló el cronograma. Las acciones iniciarán desde las 8 de la mañana, porque hasta para protestar hay que madrugar. Después seguirán mítines en las plazas públicas más importantes. Pero la advertencia clara es que durante estas dos jornadas de paro activo, tomarán avenidas, calles, casetas y cualquier punto neurálgico que pueda generar el suficiente caos como para que los titulares se fijen en ellos. Es la clásica estrategia de “si no me ven, me escuchan… mejor, si no me ven, les tumbo la calle”.
En la Ciudad de México, el epicentro del performance político-social será frente al Congreso de la Unión y en el Zócalo capitalino, donde tienen planeado instalar plantones y actos políticos. Y por si alguien pensaba escapar de la metrópoli, amagaron con tomar las casetas de salida hacia Morelos y Puebla. O sea, tu viaje a Cuernavaca para desconectarte del estrés citadino podría convertirse en la primera fase de la protesta. Irónico.
La dirigencia del sindicato magisterial fue clara: este paro es solo el aperitivo, el preámbulo de lo que podría venir si el gobierno federal sigue haciendo oídos sordos. Entre sus exigencias de fondo está una revisión integral del sistema de pensiones y la reposición de derechos laborales que, según ellos, han sido erosionados. En resumen, se avecinan más días de caos vial, plantones y una batalla campal en las redes entre quienes los apoyan y quienes solo quieren llegar a la oficina a tiempo.
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