Alex Lora no se muerde la lengua (y menos con Trump de por medio)
El mismísimo Alex Lora, el rockero que le puso soundtrack a las fiestas de tus papás (y ahora a las tuyas, porque el buen rock no tiene edad), salió a darle una paliza verbal a las redadas del ICE. Sí, ese organismo que parece sacado de un capítulo distópico de Black Mirror, pero en la vida real y con menos empatía. Entre sorbos de café (o quizá algo más fuerte), el vocalista de El Tri soltó perlas como que los mexicanos son los que “le dan vida a los productos” de EE.UU., mientras el gobierno les responde con deportaciones. ¿Ironía? Nivel: “gracias por construir nuestro país, ahora lárgense”.
Pero no solo eso. Lora también se quejó de que a artistas como Julión Álvarez les cancelen las visas por… ¿hacer música? “Se pasan de lanza”, dijo, con esa elegancia que solo un veterano del rock puede permitirse. Y sí, porque si hay algo que duele más que una resaca de mezcal, es que le nieguen el escenario a un artista por razones políticas. #FreeTheMusic.
Schwarzenegger también entra al ring (y no es una película)
Mientras Lora cantaba “Triste Canción” en modo protesta, Arnold Schwarzenegger (sí, el de “I’ll be back”) se sumó al debate con la sutileza de un tanque. El exgobernador de California, que parece haberse cansado de destruir robots para enfocarse en destruir argumentos políticos, soltó que demócratas y republicanos son igual de inútiles en el tema migratorio. “Lo usan para recaudar fondos”, dijo, mientras medio mundo asentía pensando: “Gracias, Capitán Obvio”.
Y por si fuera poco, Arnold también se quejó de que los medios pinten a Los Ángeles como “zona de guerra”. Spoiler: no lo es. A menos que cuentes las batallas campales por el último aguacate en Whole Foods. Pero eso ya es otro tema.
Moraleja: el arte y la política siempre chocan (y a veces hasta prenden)
Entre celulares conmemorativos (sí, Lora ahora también es influencer tech) y canciones dedicadas a los papás, lo que queda claro es que la migración no es un juego. Y cuando figuras como Lora y Schwarzenegger hablan, aunque sea con estilos opuestos (rock vs. acción), el mensaje es el mismo: algo huele mal en el sistema. Y no, no es solo el humo de los amplifiers.
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