La polémica que el comediante no pudo borrar
Adrián Marcelo volvió a ser tendencia. Pero esta vez no por un chiste que funcionó, sino por uno que explotó en sus manos. El domingo, el comediante preguntó a sus seguidores en X si debía preocuparse por lo de ‘El Mencho’.
Hizo referencia a la venta de sustancias en antros y al Mundial. La mezcla fue inflamable. Para algunos, era su humor habitual, ácido y fronterizo. Para otros, una burla de mal gusto ante la muerte del capo.
Horas después, el mensaje desapareció. Demasiado tarde. La conversación ya había escapado del control del botón ‘eliminar’.
Cuando el chiste se convierte en diagnóstico social
En lugar de retirarse, Marcelo duplicó la apuesta. Publicó otro texto donde lanzó una tesis incómoda: “vivir en México es apoyar al crimen organizado”. Según él, casi cualquier actividad cotidiana tiene un vínculo indirecto con lo ilícito.
“Votaste por un político en Michoacán? Comiste en un restaurante de mariscos en Mazatlán? Te subiste a un taxi en Cancún? […] Felicidades, también apoyaste al CO”,
escribió, enumerando ejemplos que van desde lo político hasta lo recreativo.
Su punto final fue un balde de agua fría: aseguró que el país seguirá siendo un ‘narcopaís’, con o sin nuestra participación individual. Un diagnóstico pesimista envuelto en el papel celofán de un hilo de redes.
Lo que empezó como un chiste sobre la coyuntura terminó como un espejo social. Y como suele pasar con los mejores (y peores) chistes, duele más cuando te ríes reconociéndote en él.




