Venezuela arma a sus ciudadanos: La defensa nacional se vuelve un reality show
Parece que la geopolítica global ha decidido que la temporada de reality shows debe extenderse al ámbito internacional. En el último capítulo de esta surrealista telenovela, las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela han alcanzado tal nivel de absurdismo que ahora incluyen ciudadanos de a pie recibiendo instrucción militar. ¿El motivo? Un despliegue militar estadounidense en el mar Caribe que el gobierno de Nicolás Maduro interpreta, con la delicadeza de un elefante en una cacharrería, como una amenaza inminente. Por supuesto, la lógica respuesta a una flota naval moderna es darle un fusil a tu vecino, ¿no?
Las agencias EFE y AFP, siempre puntuales para documentar el esperpento, capturaron imágenes de miembros de los Consejos Comunitarios y Cívicosentrenando en Fuerte Tiuna, en Caracas. La escena: civiles apuntando con armas bajo la atenta mirada de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Uno solo puede preguntarse cuál es el módulo avanzado de este curso relámpago: ¿cómo derribar un F-35 con una mirada fulminante? El plan de adiestramiento en defensa del país que gobierna Donald Trump —sí, leyeron bien, la narrativa oficial sigue anclada en 2020— sugiere que los elementos de seguridad ahora hacen puerta a puerta, como vendedores de enciclopedias, pero ofreciendo lecciones de manejo de armas.
Una crisis diplomática con sabor a absurdo
Mientras tanto, en el capítulo de las tensiones bilaterales, el ya expresidente Trump amenazó a Venezuela con consecuencias incalculables si se niega a readmitir a los migrantes que, según su peculiar relato, ha “obligado a entrar” a Estados Unidos. Porque nada resuelve una crisis migratoria como una buena amenaza apocalíptica. Caracas, ni lenta ni perezosa, acusó a Washington de librar una “guerra no declarada” en el Caribe y exigió una investigación de la ONU sobre los ataques estadounidenses que han matado a presuntos narcotraficantes. Por supuesto, la solución elegida para disuadir a la mayor potencia militar del mundo es… armar a los tenderos. Flawless logic.
La defensa nacional se ha convertido así en un ejercicio de teatro callejero con armamento real. ¿Es realmente una estrategia de defensa o más bien un espectáculo para consumo interno? La idea de que militares enseñen a civiles a defenderse de una invasión suena más a un guion descartado de ‘Red Dawn’ que a una política de Estado seria. Pero, hey, ¿quién necesita diplomacia cuando puedes tener a Juan Pérez, el panadero, apostado en su azotea con un AK-47?
El Gobierno venezolano, maestro del performance político, insiste en que este ejercicio militar es una medida necesaria. Mientras, el despliegue naval estadounidense merodea en el mar Caribe, creando un ambiente de confrontación que beneficia a ambos bandos por igual: a uno le sirve para desviar la atención de sus crisis internas, y al otro para justificar su aparato de seguridad. Todos ganan, excepto, claro está, el sentido común y la estabilidad regional.
En resumen, nos encontramos ante un pulso geopolítico donde la retórica belicista y las acciones simbólicas se mezclan en un cóctel explosivo de absurdismo. La capacitación de ciudadanos en el manejo de armas es quizás el ejemplo más claro de cómo la política exterior puede convertirse en una farsa tragicómica. ¿Funcionará esta estrategia? Probablemente no, pero al menos proporcionará material para memes y análisis sarcásticos durante semanas.
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