Un hito bajo el agua
Pakistán acaba de poner en servicio el primero de ocho submarinos clase Hangor, construidos con tecnología china. La ceremonia fue en Sanya, y no fue un evento menor: el presidente Asif Ali Zardari lo calificó de “hito histórico”.
Pero, ¿qué hay detrás del discurso? Estos barcos no son cualquier cosa. Están basados en el diseño chino Tipo 039A, con capacidad para 38 tripulantes y armados hasta los dientes: torpedos, misiles antibuque. Y lo clave: sistemas de propulsión independiente del aire, que les permiten estar sumergidos mucho más tiempo sin salir a la superficie.
“Esta incorporación refuerza la capacidad de Pakistán para proteger su soberanía, sus intereses marítimos y sus rutas comerciales estratégicas”, dijo Zardari.
Alianza que no se hunde
El acuerdo no es solo comprar barcos. Parte de la flota se construirá en China y otra en astilleros de Karachi. O sea, transferencia de tecnología y cooperación industrial. El jefe de la Armada paquistaní, almirante Naveed Ashraf, destacó que esto mejora la “estabilidad regional” y la protección de rutas en el mar Arábigo y el océano Índico.
Pero seamos honestos: esto es un mensaje directo a la India, su rival histórico. El nombre del submarino, Hangor, no es casual: recuerda al que hundió un buque de guerra indio en 1971. La memoria duele, y aquí la usan como símbolo.
¿Qué significa para la región?
Pakistán refuerza su alianza con China en un momento donde el Índico es tablero de tensiones. Más allá del orgullo nacional, hay familias, rutas comerciales, y un equilibrio que se mueve lento pero firme. Y como siempre, los que pagan son los de abajo.




