El estrecho de Ormuz comienza a liberar a sus primeros buques varados. Desde este miércoles, varios cargueros abandonan la zona bajo un esquema de seguridad diseñado por la Organización Marítima Internacional (OMI), brazo de la ONU.
La medida busca evacuar a miles de tripulantes civiles que quedaron atrapados durante meses por las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán. Tras un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, el flujo de petroleros y metaneros repuntó.
Prioridad para graneleros y carga general
El plan humanitario de la ONU da prioridad a los buques graneleros y de carga general que ingresaron antes del cierre del paso en marzo. Según datos de Reuters, las primeras embarcaciones ya navegan en el mar Arábigo, mientras otra treintena espera su turno.
La hoja de ruta de la OMI prevé liberar a unos 11 mil marineros, de un censo total que superó las 20 mil personas varadas. Para evitar riesgos por minas marítimas en el estrecho —de apenas 30 kilómetros de ancho—, se suspendió el tráfico convencional. Los navíos avanzan de forma escalonada por corredores coordinados por Irán y Omán.
Protocolo de seguridad y mercados energéticos
Los capitanes deben mantener encendidos sus sistemas de identificación automática (AIS) y no maniobrar sin instrucciones de centros como el UKMTO británico o el MICA francés.
En paralelo, los mercados energéticos se estabilizan. La Agencia Internacional de la Energía reporta que la región exporta ya el 85% del crudo habitual, con el barril Brent en 73 dólares, cerca de niveles previos a la crisis.




