El gol político del balón
La administración de Claudia Sheinbaum ya tiene su jugada maestra para el Mundial FIFA 2026. No se trata solo de fútbol, claro que no. Se llama “Mundial Social” y promete convertir la pasión deportiva en política pública duradera.
Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, fue la encargada de dar el saque inicial en Guadalajara. Según ella, esto va de “recuperar derechos”.
“Cada minuto que pasan las niñas, los niños y adolescentes en las canchas con un balón en los pies, recuperan su derecho al futuro”, afirmó.
Bonita frase. Suena bien en rueda de prensa. La idea es organizar torneos todo el año, incluso después del evento mundialista. Mantener a la juventud en las canchas y lejos de… bueno, de lo que sea que hagan cuando no están en las canchas.
El otro tablero: turismo e imagen
Porque claro, esto también tiene su lado brillante para proyectar país. Rodríguez ya habla de 5.5 millones de visitantes esperados entre Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey.
Hospitalidad mexicana como carta de presentación. Playas, zonas arqueológicas y gastronomía como anzuelo turístico. El deporte como escaparate perfecto.
La funcionaria agradeció a la FIFA su “confianza” en el gobierno federal. Coordinación impecable, experiencia gloriosa garantizada. El discurso está servido.
Mientras tanto, en los campos llaneros de fin de semana, las familias siguen apoyando a hijos y nietos. Con o sin estrategia federal. El fútbol siempre ha estado ahí, mucho antes que cualquier “Mundial Social”.
La pelota está en juego. Veremos si este proyecto anota goles reales o se queda en promesa de campaña.




