Un cambio de guión, no un error de casting
La presidenta Claudia Sheinbaum fue clara: la salida del general Óscar Rentería Schazarino al frente de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa no es un tema de desempeño. Lo calificó como un simple relevo dentro de la estrategia. “No es mal desempeño, sino sencillamente un cambio importante que tenía que haber”, afirmó.
La explicación tras bambalinas
Por su parte, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) dio su versión. Explicaron que la designación original del general se basó en su trayectoria y profesionalismo. Destacaron que durante su gestión impulsó la coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales.
Pero aquí viene el giro argumental: al ser un militar en activo, necesita continuar su ruta profesional dentro del Ejército. Por eso se consideró conveniente su relevo. El general será reincorporado a otras actividades castrenses para seguir acumulando experiencia.
La jugada estratégica
Lo más revelador es lo que viene. La Sedena adelantó que ya se propuso al gobernador de Sinaloa que el nuevo titular también sea un militar en activo. Esto no es una simple rotación de personal; es una reafirmación del papel central del Ejército en la estrategia de seguridad del estado más complicado.
Mientras Sheinbaum habla de ‘relevos’, los militares hablan de ‘rutas profesionales’. Dos narrativas para un mismo movimiento. El mensaje final es claro: Sinaloa sigue siendo territorio militar, solo cambian los actores en escena.




