El lado oscuro del “sueño verde” en California
Ah, California, ese paraíso de playas, siliconas y… ¿explotación infantil en plantaciones de marihuana? *Slow clap*. Tras unas redadas migratorias que parecen sacadas de un capítulo turbio de Narcos, el DHS anunció el rescate de ocho niños migrantes no acompañados (o como les llamamos coloquialmente: “el fracaso del sistema en carne y hueso”).
La secretaria adjunta del DHS, Tricia McLaughlin, soltó en Fox News que bajo la administración Biden unos 300 mil menores migrantes desaparecieron en el limbo burocrático. Sí, leyeron bien: 300 mil. Es como si toda la población de Irvine, California, se esfumara, pero con menos glamour y más trauma infantil.
De granjas de tomates a narcocultivos: el plot twist
El DHS publicó en X (antes Twitter, para los boomers) que en unas instalaciones de marihuana en Ventura, los agentes rescataron a los menores de lo que parece ser un combo de: explotación laboral, violación de leyes infantiles y posible tráfico de personas. Básicamente, el peor festival de Coachella imaginable.
Mientras tanto, en el sur de California, manifestantes y agentes federales protagonizaron un enfrentamiento digno de Mad Max, con latas de humo y todo. ¿El escenario? Una granja donde, según Rodney Scott de la CBP, encontraron a 10 menores inmigrantes indocumentados, 8 de ellos solos. “Esta es la California de Newsom”, remató, echando leña al fuego político.
La empresa Glass House Farms —que tiene permiso para cultivar cannabis— dijo que cumplió con las órdenes, pero el Ventura County Star reveló que usaban la mitad del espacio para tomates y pepinos. O sea, un farm-to-table con side dish de escándalo humanitario.
¿Moraleja? Que en el estado donde el cannabis es legal, algunos todavía prefieren jugar a los carteles low-cost. Mientras, los niños pagan el precio. *Cue música dramática de The Weeknd*.
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