El PAN planta cara: ni un voto a la reforma electoral
Ricardo Anaya, coordinador del PAN en el Senado, lo dejó claro como el agua. Su partido no dará “un solo voto” a la reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum. La razón, según él, es de peso: la iniciativa se queda corta para castigar a quienes mezclan política con dinero sucio.
“Morena se niega a establecer castigos radicalmente severos, como la pérdida de registro, para las fuerzas políticas que incurran en este tipo de conductas”, afirmó Anaya en entrevista.
Para el panista, el cáncer de nuestra democracia tiene nombre: la intervención del narco en campañas y candidaturas. Cualquier cambio al sistema, insiste, debería apuntar primero a erradicar ese mal. Pero lo que ve en esta propuesta es otra cosa.
Una acusación directa
Anaya no se mordió la lengua. Acusó a Morena de diseñar una reforma que fortalece al partido en el poder y amplía su control, no de arreglar los problemas de fondo. Es el viejo juego, dice, disfrazado de cambio.
Y avisó: no descarta armar un bloque legislativo con otras fuerzas para frenar la iniciativa en el Senado. Aunque fue claro: cada quien cargará con la responsabilidad de su propio voto. Nada de esconderse detrás del grupo.
La postura del PAN dibuja una batalla campal en el Congreso. Mientras el gobierno habla de modernización, la oposición grita por sanciones reales contra el financiamiento ilícito. Y por ahora, no hay puente a la vista.




