Un cuarto lugar que sabe a gloria (o al menos a semifinal)
Parece que el agua del Lago Idroscalo en Milán le sienta bien al talento mexicano. O quizás es que a nuestras kayakistas les encanta hacerlo todo dramáticamente, remando desde atrás para darle emoción al asunto. Las ahora estrellas olímpicas Beatriz Briones y Karina Alanis, recién aterrizadas de su décimo puesto en París 2024, decidieron que lo suyo era calentar motores ocupando un cómodo y nada estresante cuarto lugar en su heat eliminatorio. ¿Cuarto lugar? ¡Un triunfo de la estrategia! Claro, quedaron detrás de Rusia (compitiendo bajo esa bandera de neutralidad que a todos nos deja tan tranquilos), Nueva Zelanda y España. Pero hey, lo importante es que se avanza, aunque sea rozando la quilla de la embarcación de adelante.
Su pase a la semifinal del K2 500 metros ya está en el bolsillo, o más bien, en el chaleco salvavidas. Este sábado, intentarán hacer lo que todo el mundo espera: remar más rápido que las demás para no tener que dar explicaciones. La hazaña de clasificar les da derecho a volver a mojarse y a deslizarse por el agua en busca de un milagro que las lleve a la gran final. Porque, seamos sinceros, después de un décimo puesto olímpico, ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿Acaso un undécimo? ¡Imposible! Solo hay diez puestos en una final, así que técnicamente ya son inmunes al fracaso.
No es una, ni dos… ¡son cuatro!
Pero la fiesta del canotaje mexicano no termina con este dúo dinámico. ¡Para nada! El viernes, el equipo se multiplica como los panes y los peces. La propia Briones y Alanis, junto con sus compañeras Maricela Montemayor e Isabel Aburto, formarán un cuarteto de élite para intentar la proeza en la semifinal del K4 500 metros. Cuatro veces la diversión, cuatro veces el esfuerzo y, con un poco de suerte, cuatro veces la gloria (o una sola, pero compartida).
Y por si alguien pensaba que Beatriz Briones iba a descansar, se equivocaba de medio a medio. La atleta, apodada cariñosamente “Rusa” (suponemos que por su estilo imparable, no por su nacionalidad, para evitar malentendidos geopolíticos en la línea de salida), también tomará su kayak en solitario para competir en la prueba individual del K1 500 metros. Una verdadera maratón acuática para quien, al parecer, tiene una resistencia envidiable y una relación muy especial con su pala.
Mientras tanto, en México, los aficionados al deporte seguimos estas gestas desde el sofá, con una bebida refrescante en la mano, admirando a quienes deciden gastar sus energías en remar como si no hubiera un mañana en aguas italianas. ¡Todo sea por la patria!
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