El drama legal de Ye no da tregua
Si pensabas que Kanye West ya había agotado su cupo de polémicas en 2024, prepárate para el *plot twist* del año. Lauren Pisciotta, su exasistente personal (y aparentemente víctima de sus *main character syndrome*), acaba de soltar una segunda demanda judicial que parece guión de Law & Order: SVU mezclado con un episodio de Euphoria. ¿La trama? Acusaciones de agresión sexual, acoso, detención ilegal (sí, como en una peli de Liam Neeson) y hasta tráfico humano. Nada como un lunes cualquiera en la vida de Ye.
De San Francisco a los tribunales: el viaje más incómodo
Según los documentos judiciales que TMZ consiguió (benditos sean los *paparazzi legales*), todo ocurrió durante las grabaciones de Donda, porque ¿qué mejor inspiración para un álbum espiritual que un hotel de lujo convertido en escenario de pesadilla? Pisciotta asegura que West, en su versión menos *Yeezus* y más *creepy uncle*, la sometió a insinuaciones sexuales no deseadas, besos forzados (nada de *consent is cool*, al parecer) y comentarios sobre su cuerpo dignos de un villano de Gossip Girl.
Pero aquí viene el *trigger warning*: en una sesión de composición, el genio detrás de Runaway decidió que el *mood* era… masturbarse frente a ella y tocarla sin permiso. Luego, como si nada, se quedó dormido. Porque, claro, ¿qué es un poco de trauma laboral entre colegas?
Y por si fuera poco, en otro *flashback* digno de American Horror Story, West habría entrado a su habitación con la excusa de usar la ducha (¿nadie le enseñó a tocar la puerta?), la empujó sobre la cama y la obligó a practicarle sexo oral. “Le rogué que se detuviera. Estaba paralizada por el miedo”, declaró Pisciotta. Spoiler: no se detuvo.
El *bonus track* más perturbador
Como si esto fuera poco, la demanda incluye el detalle de que West la ofrecía como “regalo sexual” a otros (sí, como en esas películas de mafias que nadie quiere ver). Según ella, era una práctica *common* en su círculo. ¿El premio? Tener relaciones con su pareja. Porque nada dice *true love* como el tráfico de personas, ¿no?
Y por si te preguntas si esto es nuevo: no. En mayo, Pisciotta ya había presentado una demanda donde acusaba a Ye de drogarla durante una sesión con Diddy (sí, el mismo que ahora está en su propio *legal drama* por prostitución). ¿Coincidencia? O el universo nos está diciendo que el hip-hop necesita terapia urgente.
Mientras tanto, el equipo legal de West sigue en modo *radio silence*, aunque en el pasado tacharon las acusaciones de “infundadas” y prometieron una contrademanda. Porque, claro, la mejor defensa es un buen ataque… aunque los hechos suenen a *documental de crímenes*.
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