Adiós a un villano con estilo (y bisturí)
Parece que hasta los demonios de Charmed y los cirujanos plásticos con moral cuestionable tienen fecha de caducidad. Julian McMahon, el actor australiano que nos hizo dudar entre admirar u odiar al Dr. Christian Troy en Nip/Tuck, nos dejó a los 56 años. ¿La causa? Un cáncer que enfrentó con la misma discreción con la que su personaje escondía sus escándalos. Gracias, Deadline, por recordarnos que ni los famosos son inmunes a los guiones trágicos de la vida.
De héroe a villano, y siempre con clase
McMahon no solo conquistó pantallas como el seductor (y narcisista) cirujano de Nip/Tuck o el demonio más elegante de Charmed (Cole Turner, para los mortales). También se atrevió a ponerse la capa de Doctor Doom en Los Cuatro Fantásticos (sí, esas películas que todos fingimos recordar). Por si fuera poco, en sus últimos años persiguió criminales en FBI: Most Wanted, demostrando que podía ser tan convincente con un bisturí como con una placa.
Su esposa, Kelly McMahon, compartió un comunicado tan emotivo que hasta los guionistas de telenovelas tomarían notas: “Julian amaba la vida, su familia y hacer llorar a los fans con sus personajes” (bueno, lo último lo añadimos nosotros). Eso sí, pidió privacidad para llorar, algo irónico considerando que su marido pasó décadas bajo los focos. ¿Habrá dejado McMahon algún drama sin estrenar? Lo dudamos.
Legado: de primer ministro a primer villano
Hijo de un ex primer ministro australiano, Julian cambió la política por los papeles moralmente grises. ¿Qué habría sido de la televisión sin su habilidad para hacer que los villanos parezcan encantadores? Desde Nip/Tuck hasta FBI: Most Wanted, su carrera fue un masterclass en cómo robar escenas sin necesidad de superpoderes (aunque el traje de Doctor Doom ayudaba).
Así que, si hoy sientes que el mundo del espectáculo está un poco más soso, ya sabes por qué. McMahon se fue, pero nos deja suficientes escenas memorables como para justificar un maratón de sus series. Eso sí, si revives Nip/Tuck, prepárate para cuestionar tus estándares éticos… y tu deseo de hacerte un lifting.
¿Te gustó este homenaje sarcástico pero cariñoso? Compártelo en tus redes y etiqueta a ese amigo que todavía cita frases de Dr. Troy. Y si te quedaste con ganas de más, explora nuestra sección de obituarios irreverentes (porque la muerte también merece un guión ingenioso).
Nota: Ni los demonios, ni los cirujanos plásticos, ni los villanos de cómic fueron dañados durante la redacción de este texto. Bueno, quizá un poco.
![]()




