Te suena esta película? Porque a mí sí
Otro capítulo, otro callejón sin salida. Irán acaba de decir que no está listo para sentarse otra vez cara a cara con Estados Unidos. La razón de siempre: Washington no afloja con lo que Teherán llama exigencias “maximalistas”. Lo dijo Saeed Khatibzadeh, el viceministro de Exteriores iraní, en una entrevista con la AP.
“Puedo decirle que no se enviará ningún material enriquecido a Estados Unidos”, afirmó Khatibzadeh. “Esto es inviable”.
Traducción: olvídense de que entreguemos nuestro uranio. Punto final. Esto viene justo después de que Donald Trump soltara el viernes que EEUU entraría en Irán y “recogería todo el polvo nuclear”. Un guión que ya hemos visto demasiadas veces.
El verdadero problema no es la mesa, son las sillas
Khatibzadeh admitió que ha habido intercambio de mensajes entre las partes. Pero ahí está el detalle: según él, Estados Unidos se mantiene firme en posturas que Irán considera simplemente excesivas. No es falta de comunicación; es falta de voluntad para ceder.
¿Y ahora qué? Se acabó el foro diplomático en Turquía y volvemos al punto muerto habitual. Cada lado espera que el otro se canse primero. Mientras tanto, esas casi mil libras de uranio siguen ahí, bajo tierra, como un recordatorio permanente de lo lejos que estamos de un acuerdo real.
La frustración aquí no es solo diplomática; es histórica. Son ciclos que se repiten mientras las familias en ambos países viven con la incertidumbre de un conflicto eternamente pospuesto, pero nunca resuelto.




