Revisión y ajuste de un acuerdo fiscal para el megaevento deportivo
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha comunicado una decisión clave en materia de política fiscal para el próximo evento deportivo global. La administración federal exentará a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) del pago de impuestos derivados de la venta de entradas para la Copa Mundial de la FIFA 2026, pero con una significativa modificación respecto a acuerdos previos. Esta determinación surge tras un análisis meticuloso de un convenio establecido durante la gestión del expresidente Enrique Peña Nieto.
Sheinbaum aclaró que, contrario a lo que se había especulado, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) no ha ampliado las facilidades, sino que las ha delimitado. “Se redujo a un año y se acotó por parte de la Secretaría de Hacienda”, precisó la mandataria, subrayando que el compromiso original ofrecía varios años de exención. Este ajuste refleja un enfoque de revisión y racionalización del gasto fiscal y los incentivos otorgados a organismos internacionales para eventos de esta magnitud.
Alcances y marco regulatorio de la exención
La Jefa del Ejecutivo enfatizó que la comercialización de los boletos es una competencia exclusiva de entidades privadas. El rol del gobierno federal, en este contexto, se circunscribe a la supervisión y la protección de los derechos de los aficionados, función ejercida a través de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Esta delimitación es crucial para entender la distribución de responsabilidades en la organización del torneo.
“Es un asunto privado por parte de la FIFA y quienes tienen el Estadio Azteca, el Estadio Akron en Jalisco, o los inmuebles en Monterrey“, explicó Sheinbaum. No obstante, aclaró que existe un trabajo coordinado entre la federación, el organismo futbolístico y los tres gobiernos estatales sede para garantizar una inspección y regulación efectivas, conforme a los marcos legales aplicables en cada jurisdicción.
La plataforma de intercambio y la prohibición de la reventa
Por su parte, el procurador federal del consumidor, César Iván Escalante, aportó detalles técnicos fundamentales sobre la operación de venta. Debido a que la reventa de boletos con fines de lucro no está permitida en la legislación mexicana —a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos y Canadá, países coanfitriones—, la FIFA tuvo que adaptar su modelo.
Escalante expuso que, en consecuencia, el organismo diseñó una plataforma de intercambio oficial. Este sistema permite a los aficionados transferir sus entradas a precio original, bajo condiciones controladas, evitando así el mercado secundario irregular y la especulación con los precios. Esta solución técnica fue una decisión de la FIFA tomada con base en el análisis del marco jurídico nacional, demostrando la necesidad de ajustar los mecanismos globales a las regulaciones locales.
En conjunto, estas decisiones pintan un panorama de una gestión más acotada y regulatoria del Mundial. La limitación del beneficio fiscal, el enfoque en la supervisión del consumidor y la adaptación de las plataformas de venta a la ley mexicana son elementos que buscan equilibrar el impacto económico del evento con el interés público y el ordenamiento legal. El éxito operativo del torneo dependerá en gran medida de la continuidad de esta coordinación institucional entre las autoridades federales, estatales y el ente organizador.
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