El campamento donde el silencio lo dice todo
La noticia llegó como un golpe seco a la sierra de Concordia. Diez trabajadores de la mina Vizsla Silver Corp, una empresa canadiense, desaparecieron de su campamento el pasado 23 de enero. Según sus familias, fueron privados de su libertad por personas armadas mientras descansaban.
“Presuntamente personas armadas privaron de su libertad a diez trabajadores, entre ellos a dos miembros de seguridad identificados como Javier Vargas y Javier Valdez”, divulgaron los familiares en redes.
La Fiscalía General del Estado (FGE) ya abrió carpeta de investigación por el delito de Desaparición Cometida por Particulares. Esa denominación legal es un primer acto en este drama que tiene a familias enteras contando las horas.
Un operativo que avanza entre la niebla
Las autoridades federales y estatales ya están desplegadas en la zona. Hace dos días realizaron una diligencia clave dentro del operativo de búsqueda activado desde que la apoderada legal de la mina hizo la denuncia, el 24 de enero.
Entre los desaparecidos está Saul Alberto Ochoa Pérez, de 40 años y originario de Chihuahua. Su estado ya emitió una ficha de búsqueda. La Comisión Estatal también difundió las fichas de otros como Pablo Osorio Sánchez (26 años) y José Antonio Jiménez Nevarez (34).
Mientras las máquinas investigadoras del Estado se mueven, hay diez sillas vacías en algún comedor. Diez teléfonos que no suenan. Las familias esperan noticias con ese tipo de paciencia que solo nace del miedo.
El escenario es una mina extranjera en territorio complicado. Los actores, trabajadores que solo buscaban su sustento. Y el guión aún por escribirse mientras el reloj corre en contra.




