Un traslado nocturno, una muerte evitable y la misma vieja historia
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos acaba de soltar otra recomendación. Esta vez, apunta directo al Instituto Nacional de Migración. La razón: la detención injustificada y el posterior accidente que le costó la vida a dos personas migrantes.
Once personas, colombianas, guatemaltecas y ecuatorianas, fueron detenidas en el aeropuerto de Mexicali en septiembre del 2023. Lo que vino después fue un desastre anunciado.
“El conductor del automóvil perdió el control debido a una falta de atención e imprudencia”
Así lo dice el documento oficial. El resultado: dos muertos y nueve heridos. Entre las víctimas, una menor de edad. El principio del interés superior de la niñez, otra vez, papel mojado.
Protocolos que brillan por su ausencia
La CNDH no se anda con rodeos. Señala que el traslado se hizo de noche, recorriendo más de 170 kilómetros sin ningún apoyo de seguridad. Nada que garantizara la integridad de las personas.
¿Y quién estaba al mando del INM en ese momento? Francisco Garduño Yáñez. El organismo concluye que bajo su dirección no se establecieron los protocolos adecuados. Se omitieron procedimientos legales básicos.
Suena familiar, ¿verdad? Como si la memoria institucional se borrara cada sexenio.
Ahora la CNDH pide reparar el daño: atención médica, psicológica y hasta tanatológica para las víctimas. También exige lineamientos claros para los traslados, sobre todo cuando hay menores involucrados.
Para evitar, dicen, que esto se repita. Uno casi quiere creerles.




