Integrantes del Consejo Regional del Café de Coatepec y de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC) denunciaron un severo castigo al precio del café en pleno centro de la cosecha 2025-2026, así como un incremento desmedido en las importaciones de café robusta de baja calidad, situación que, afirmaron, impacta directamente en la economía de los productores mexicanos.
Durante una manifestación realizada en la Plaza Lerdo, representantes del sector cafetalero agradecieron la cobertura de los medios de comunicación y expusieron que la actual cosecha registra un retraso considerable, provocado por un invierno atípico con temperaturas extremas, además de fuertes afectaciones por la roya y prácticas de rapiña por parte de los comercializadores, un problema que, señalaron, se repite año con año.
Los productores acusaron que, de manera recurrente, los comercializadores presuntamente se coordinan con el mercado bursátil para imponer castigos al precio del café, particularmente en el periodo de mayor volatilidad, que coincide con el centro de la cosecha. A ello se suma, dijeron, la ausencia de mecanismos gubernamentales claros y transparentes para la defensa del precio del aromático.
Con base en datos documentados al cierre de la bolsa del pasado 16 de enero, el precio internacional del café se ubicó en 355.30 dólares por cada 100 libras. Al sumar un diferencial castigado de 8.50 dólares, el precio alcanzaría 363.80 dólares; sin embargo, al descontar los gastos de comercialización, estimados entre 60 y 70 dólares, el ingreso real se reduce a 303.80 dólares, lo que al tipo de cambio actual representa alrededor de 5 mil 500 pesos por quintal de café pergamino.
Bajo este escenario, los cafetaleros señalaron que el precio justo del café cereza en campo debería situarse entre 20.50 y 21 pesos por kilo. No obstante, reportes de diversas comunidades al cierre del 17 de enero indican que el precio más alto registrado fue de 17.50 pesos, mientras que la mayoría de los productores recibe entre 16 y 17 pesos por kilo, lo que representa un castigo de entre 3 y 3.50 pesos por kilo.
Aclararon que algunos precios de hasta 18 pesos por kilo corresponden a compras directas de cafeterías especializadas que pagan un sobreprecio por calidad, pero advirtieron que estos casos no reflejan el comportamiento del mercado convencional, que continúa castigando al productor.
Fernando Celis Callejas, representante de las organizaciones convocantes, señaló que uno de los principales factores que presionan a la baja el precio es el aumento excesivo de las importaciones de café robusta, de menor calidad y costo, provenientes principalmente de Vietnam y Brasil. Detalló que Vietnam incrementó sus exportaciones de café a México en mil 220 por ciento, mientras que Brasil lo hizo en alrededor de 400 por ciento en los últimos meses.
Indicó que, de acuerdo con la Organización Internacional del Café (OIC), el precio del café robusta en diciembre fue de 190.50 dólares, muy por debajo del precio del café mexicano pergamino, que ronda los 381.60 dólares, lo que evidencia que el robusta vale menos de la mitad del café nacional.
Asimismo, refirió que la OIC reportó exportaciones de México por 3.6 millones de sacos en el ciclo 2024-2025, pese a que la producción nacional es de 3.9 millones de sacos y el consumo interno asciende a 3.1 millones, lo que deja una diferencia de aproximadamente 800 mil sacos, atribuible a café importado que se estaría exportando como si fuera de origen mexicano.
Los cafetaleros denunciaron además que empresas transnacionales estarían importando grandes volúmenes de café robusta barato para mezclarlo con café nacional y exportarlo, incluso bajo esquemas que presuntamente violan acuerdos comerciales. Mencionaron el caso de la empresa francesa Louis Dreyfus, que recientemente amplió una bodega de gran tamaño en Tuxtepec, Veracruz, la cual —aseguraron— estaría destinada al almacenamiento de café robusta importado.
Finalmente, criticaron el estancamiento de la Ley Cafetalera, la cual, acusaron, fue frenada en la Secretaría de Economía por intereses de grandes corporaciones transnacionales, dejando al sector cafetalero nacional en un estado de indefensión frente a prácticas que continúan depreciando el precio del café mexicano y afectan gravemente la economía de miles de productores.




