Un paso adelante, pero con el reloj en marcha
En Venezuela, la Ley de Amnistía ya no es solo un texto. Ha empezado a moverse. Las autoridades reportan 379 solicitudes de personas que buscan acogerse a sus beneficios. La norma promete abrir las puertas a dirigentes opositores, sindicalistas, activistas y otros ciudadanos detenidos en el marco de la confrontación política.
Ahora viene la parte crucial. El sistema de justicia tiene un plazo perentorio: 15 días para procesar cada petición. Eso significa que en las próximas semanas podríamos ver una seguidilla de excarcelaciones… o un silencio revelador.
Autoridades informaron que se recibieron 379 solicitudes para acogerse a los beneficios de la normativa.
Como alguien que ha visto ciclos similares en otras latitudes, sé que estos procesos nunca son lineales. Una ley es una cosa; su aplicación real, otra muy distinta. Los próximos quince días serán un termómetro fiel.
¿Medirá la temperatura de la reconciliación o confirmará viejas inercias? La respuesta no está en los discursos, sino en cuántas personas recuperan efectivamente su libertad. Las familias de esos casi 400 solicitantes están contando las horas.
El mecanismo está en marcha. Ahora toca ver si las piezas del engranaje judicial giran hacia la amnistía prometida o se traban en la burocracia y la desconfianza habituales.




