La cifra mágica: ¿79% menos asesinatos en Quintana Roo?
El anuncio llegó en la conferencia “Las mañaneras del pueblo”. El Gabinete de Seguridad, frente a la presidenta Claudia Sheinbaum, presentó un número que hace parpadear: una reducción del 79% en homicidios dolosos en el estado. Un dato tan contundente que, por sí solo, exige una mirada larga y detenida.
Marcela Figueroa Franco, del Secretariado Ejecutivo de Seguridad, lo precisó: el promedio diario de víctimas habría pasado de 2 a apenas 0.43 entre septiembre de 2024 y febrero de este año. De la noche a la mañana, la estadística se transforma.
Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad, sumó otro logro. Dijo que con la Estrategia Nacional contra la Extorsión se redujo ese delito en un 45%. Y dio números concretos: más de 3,200 detenidos y casi 600 armas aseguradas en el periodo.
La gobernadora Mara Lezama puso la cereza al pastel oficial. Atribuyó los resultados al “trabajo coordinado” y a atender las causas de la violencia.
“La entidad vive un momento de transformación profunda gracias al proyecto nacional”, puntualizó.
Aquí es donde mi experiencia jurídica pita una alarma silenciosa. Una reducción tan abrupta no es solo una buena noticia; es un fenómeno estadístico que merece su propio expediente. ¿Metodología? ¿Cifras base? ¿Cómo se contrasta con reportes ciudadanos o datos de hospitales?
La memoria es testigo: hemos visto antes cifras espectaculares que luego se desdibujan ante otros indicadores o cambian con nuevos criterios de conteo. No digo que sea el caso, pero cuando un número parece demasiado bueno para ser verdad, el periodismo debe hacer las preguntas incómodas.
La verdadera prueba no está en el comunicado, sino en las calles. Y en si esta tendencia milagrosa resiste el paso del tiempo y el escrutinio independiente.




