El TEPJF no se traga el cuento y ordena revisar las siglas
La Sala Superior del Tribunal Electoral (TEPJF) le dio un buen tirón de orejas a una unidad técnica del INE. Les ordenó que, por favor, se pongan a trabajar de verdad y revisen la queja sobre el uso de las siglas “CSP”.
¿El motivo? Una organización que quiere ser partido político, llamada “Construyendo Sociedades de Paz”, las está usando. Y resulta que esas tres letritas son las iniciales de Claudia Sheinbaum Pardo. Qué casualidad, ¿no?
Un fallo unánime y con fundamento
Los magistrados fueron claros y votaron todos juntos. Le dijeron al INE que su análisis previo fue… bueno, bastante flojo. El magistrado Felipe Fuentes Barrera lo dejó caer con elegancia jurídica:
“no fue exhaustiva y su determinación carece de la debida fundamentación y motivación”
Traducción para el resto de los mortales: hicieron un trabajo rápido y mal hecho. No pensaron en cómo esas siglas podían liar a la gente durante el proceso para afiliarse a un partido.
Mientras el INE se pone las pilas y decide si el uso es legal o no, la organización tiene una orden simple: que deje de usar las siglas CSP. Tienen que usar su nombre completo. Nada de atajos.
¿Quién está detrás de este nuevo intento?
Aquí viene lo bueno. “Construyendo Sociedades de Paz” es el último invento de los líderes del extinto Partido Encuentro Social (PES). Su jefe es Hugo Eric Flores. Ya antes intentaron renacer como “Partido Encuentro Solidario”. Parece que les gusta reinventarse.
Su ideología tiene un fuerte corte evangélico y son conocidos por defender la vida desde la concepción. Lo curioso es que, a nivel local, han hecho campaña a favor de candidatos de Morena. La política hace extraños compañeros de viaje.
El corazón del conflicto
El problema no es solo una coincidencia graciosa. El INE había desechado la queja porque no encontró una ley que prohibiera explícitamente que unas siglas coincidieran con las iniciales de una presidenta.
Pero el Tribunal Electoral vio más allá. Entiende que en medio del proceso para formar un nuevo partido -que termina el 27 de febrero- ese parecido puede crear confusión. Y en elecciones, la confusión nunca es inocente.
El tribunal fue muy cuidadoso en aclarar algo: esta orden no significa que ya hayan decidido si las siglas se pueden usar o no. Solo significa que el INE tiene que estudiar el caso en serio esta vez. Pero mientras tanto, prohibición total.
Es una jugada interesante. Congela una situación potencialmente problemática sin pronunciarse sobre el fondo… todavía. Le da tiempo al INE para hacer bien su tarea y evita que nadie saque ventaja durante el proceso clave de afiliaciones.
Al final, es puro derecho electoral aplicado: primero garantizar la claridad del proceso, luego ver quién tiene razón.




