El horror desde lo alto de la pirámide
La escena era de película, pero el terror fue absolutamente real. Un hombre armado, apostado en la cima de la majestuosa Pirámide de la Luna, abrió fuego contra los turistas que visitaban el sitio arqueológico de Teotihuacán. El ataque transformó un día de historia en una pesadilla.
El caos se desató en segundos. Según testimonios, el agresor disparó contra personas en la plataforma y contra quienes bajaban por las escalinatas. Algunos se tiraron al suelo para cubrirse; otros corrieron a ciegas entre las milenarias estructuras, buscando cualquier refugio.
El saldo es desgarrador: una mujer canadiense murió y al menos 12 turistas resultaron lesionados. Entre las víctimas hay ciudadanos de Colombia, Canadá, Rusia, Brasil y Estados Unidos. La Fiscalía del Estado de México confirmó lesiones por proyectil y por las caídas durante la estampida.
Autoridades informaron que el atacante murió en el lugar tras un disparo autoinfligido. En la escena se aseguraron un arma de fuego, un arma blanca y cartuchos útiles.
Los primeros en responder fueron los elementos de seguridad del propio sitio, seguidos por la Guardia Nacional. Se activaron todos los protocolos para evacuar y trasladar a los heridos a hospitales.
Las preguntas que quedan flotando en el aire
Ahora viene lo más difícil: entender el porqué. Las autoridades mantienen comunicación con los consulados de los países afectados y continúan las pesquisas para esclarecer el móvil.
Mientras tanto, la imagen de los forenses bajando con cuidado un cuerpo por las escaleras de piedra quedará grabada como un símbolo trágico. Un acto violento e inexplicable manchó un lugar sagrado, dejando familias destrozadas y una pregunta enorme sobre la seguridad en nuestros espacios más emblemáticos.




