Nacional
Sheinbaum rechaza acusaciones de incitar protestas violentas en EU
La tensión diplomática se intensifica tras acusaciones cruzadas sobre el origen de las manifestaciones en California.

Un giro dramático en la política internacional
El escenario político se convirtió en un campo de batalla donde cada palabra, cada acusación, resonó como un trueno en medio de la tormenta. La Presidenta Claudia Sheinbaum, con la firmeza de una líder acorralada pero indomable, alzó su voz para desmentir las sombrías imputaciones que la señalaban como instigadora de las movilizaciones en Los Ángeles. ¿Era esta una jugada maquiavélica de sus detractores o simplemente el fuego cruzado de una guerra política sin cuartel?
La batalla de las narrativas
En su conferencia mañanera, Sheinbaum, con el peso de la historia sobre sus hombros, desplegó un discurso tan apasionado como calculado. Denunció que la oposición mexicana había tejido una red de mentiras, asegurando que ella y su partido, Morena, eran los artífices de las protestas contra las redadas antiinmigrantes. “¡Absolutamente falso!”, exclamó, mientras su voz cortaba el aire como un cuchillo. “Nosotros siempre hemos abogado por la paz, por la justicia, pero nunca por la violencia”.
Las palabras de la mandataria no fueron solo una defensa, sino un contraataque feroz. Acusó a sus adversarios de actuar con irresponsabilidad y, peor aún, de traicionar a los mexicanos en el extranjero. “¿Dónde estaban ellos cuando nuestros compatriotas necesitaban defensa?”, cuestionó, mientras el eco de su indignación reverberaba en cada rincón del país.
El fuego cruzado desde Washington
Pero el drama no terminaba ahí. Desde las altas esferas del poder en Washington, la Secretaria de Seguridad Kristi Noem lanzó su propio dardo envenenado. Con el Presidente Donald Trump como testigo silencioso pero ominoso, Noem acusó a Sheinbaum de avivar las llamas de la discordia. “Ella no debería estar alentando protestas violentas“, declaró, mientras el mundo contuvo el aliento ante el nuevo capítulo de este conflicto diplomático.
Las tensiones entre México y Estados Unidos, ya de por sí frágiles, alcanzaron un nuevo punto de ebullición. Cada declaración, cada gesto, parecía llevar a ambas naciones al borde de un abismo del que quizá no habría retorno. ¿Estaríamos presenciando el inicio de una crisis sin precedentes, o simplemente otro acto en el eterno teatro de las relaciones internacionales?
Mientras tanto, en las calles de Los Ángeles, las manifestaciones seguían su curso, alimentadas por la rabia, la desesperación y ahora, por las sombras de la manipulación política. ¿Quién tenía la razón? ¿Quién estaba detrás de este juego de tronos moderno? Solo el tiempo, ese juez implacable, lo diría.
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Nacional
Sheinbaum acusa a opositores de coquetear con la derecha internacional
La presidenta vincula a legisladores opositores con la derecha global tras su asistencia a un foro conservador en EE.UU.

El escenario se calienta: Sheinbaum señala a la oposición
La presidenta Claudia Sheinbaum no se mordió la lengua. Al conocer que legisladores de partidos opositores asistieron a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Estados Unidos, lanzó una andanada que resonará en los pasillos del Congreso. Para ella, este viaje no es una simple reunión internacional. Es la prueba definitiva de una cercanía peligrosa.
“Está bien que la gente sepa quiénes son”, afirmó Sheinbaum, clavando el dedo en la llaga. En su visión, estos foros representan “posturas contrarias a la democracia y a las luchas históricas del pueblo mexicano”.
Un hilo histórico que llega hasta hoy
Sheinbaum no se quedó en el presente. Hizo un viaje al pasado para conectar puntos. Recordó que en el siglo XIX, los conservadores promovieron un gobierno monárquico y apoyaron figuras como Maximiliano de Habsburgo y Porfirio Díaz. Su tesis es clara: el mismo pensamiento persiste hoy.
Acusó directamente a sectores que identificó como el “PRIAN” de aspirar a un modelo autoritario y excluyente. Las palabras fueron duras, cargadas de emoción:
“No quieren la democracia, buscan un gobierno represor, utilizan la mentira para denostar y son profundamente racistas, clasistas y machistas”.
Pero aquí viene lo jugoso: cuestionó que legisladores dejaran sus responsabilidades públicas para este encuentro. Incluso planteó que deberían rendir cuentas sobre el uso de recursos para dichos viajes. Esa no es solo una crítica política; es un guante lanzado al ámbito legal.
En el otro lado del ring, rechazó las acusaciones de autoritarismo hacia su movimiento. Aseguró que su proyecto siempre ha buscado la democracia como representación genuina del pueblo.
Su mensaje final fue una advertencia histórica: “El conservadurismo de hoy es el mismo del siglo XIX, pero el pueblo de México siempre los ha derrotado”. El teatro político tiene un nuevo acto, y Sheinbaum acaba de subir el telón.
Nacional
México detiene envío de petróleo a Cuba por presión de EU
La mandataria confirma la pausa en el envío de crudo mientras busca una solución diplomática ante la amenaza de sanciones.

El acto diplomático bajo presión
La presidenta Claudia Sheinbaum lo confirmó sin rodeos. El flujo de petróleo mexicano hacia Cuba está congelado. No es una decisión caprichosa, sino un movimiento calculado ante una amenaza concreta: las sanciones que Estados Unidos promete a cualquier país que envíe combustible a la isla.
“Está detenido en este momento y estamos buscando evitar afectaciones a México”, declaró Sheinbaum en conferencia de prensa cuando se le cuestionó directamente.
Pero aquí está el detalle que muchos pasan por alto. No es un “no” definitivo. Es un “por ahora” estratégico. La mandataria enfatizó que el gobierno busca, de manera diplomática, encontrar la mejor vía para que Cuba finalmente reciba el combustible. Es como pausar una jugada en el ajedrez geopolítico para reevaluar el tablero.
La narrativa paralela: ayuda humanitaria
Mientras se congela el petróleo, se acelera otro tipo de apoyo. Justo ayer, México envió más de 800 toneladas de ayuda humanitaria a la isla. Sheinbaum adelantó que habrá más respaldo.
La presidenta calificó la amenaza de sanciones estadounidense como “muy injusta”, argumentando que nadie puede ser omiso ante la situación del pueblo cubano. Aquí hay dos guiones corriendo en paralelo: uno público y solidario (la ayuda), y otro delicado y negociado (el petróleo).
¿El objetivo final? Proteger los intereses de México sin darle la espalda a Cuba. Un equilibrio tan tenso como fascinante de observar.
Nacional
Sheinbaum frena la producción petrolera y apunta al pasado
La presidenta defiende el techo de producción actual y critica la sobreexplotación del pasado que dañó el campo Cantarell.

El gobierno traza una línea en la arena petrolera
Claudia Sheinbaum fue clara: México no va a bombear más crudo. Su administración mantendrá la producción en 1.8 millones de barriles diarios, un límite que parece escrito en piedra. La razón principal, dice, es ambiental.
Pero detrás de esta decisión hay una crítica feroz al pasado. La presidenta usó su discurso para señalar con el dedo lo que ella llama los excesos de sexenios anteriores.
“Cuando Fox llegó al gobierno decidió elevar la producción de petróleo… se producían 2.1 millones de barriles diarios y llegó a 3.4 millones”
El objetivo entonces era claro: exportar más, especialmente a Estados Unidos. Para lograrlo, se apostó todo a una carta: el gigantesco yacimiento de Cantarell.
El fantasma de Cantarell y una factura muy cara
Sheinbaum no tuvo piedad al describir las consecuencias. Según ella, esa estrategia no solo fue un error económico, sino un desastre ambiental.
“Se sobreexplotó tanto Cantarell que prácticamente se acabó el petróleo de manera muy irresponsable”
La mandataria detalló que incluso se usaron métodos cuestionables, como inyectar nitrógeno en lugar de gas natural, lo que contaminó el gas restante y disparó los costos. Un daño, insiste, que es irreversible.
Y aquí viene el golpe narrativo más duro: todo ese esfuerzo, según Sheinbaum, no sirvió de nada para el país.
“Hubo un excedente petrolero enorme que nunca se supo dónde quedó”
Lo dijo sin tapujos. Aunque los precios internacionales del crudo rondaban los 100 dólares por barril en esa época, ese dinero nunca se tradujo en un desarrollo visible para México.
Hoy, la lógica es distinta. La mayor parte de la producción se queda en casa, alimentando las refinerías nacionales para fortalecer la soberanía energética. Una parte sí sigue saliendo al mundo—a unos 50 países—incluyendo envíos a Cuba por razones humanitarias.
Pero el mensaje central es otro: la era del ‘todo por el petróleo’ terminó. El nuevo guión habla de equilibrio, sostenibilidad y una transición lenta pero segura hacia las energías renovables.
Sheinbaum ha plantado su bandera. No subirá la producción, punto. Y al hacerlo, no solo define su política energética; reescribe la historia reciente del sector pintando al pasado como un periodo de irresponsabilidad cuyo precio aún pagamos.

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