¿Plan nuevo o reciclaje político?
Tras el violento incidente en una prepa de Lázaro Cárdenas, Michoacán, Claudia Sheinbaum salió con el guión previsible. Anuncia una “estrategia de salud mental” para la juventud. La próxima semana, dice. Porque claro, los plazos burocráticos nunca entienden de urgencia.
Lo curioso—o lo cínico—es el origen de su gran idea. No es nueva. Ella misma lo admitió: recuperará los trabajos que inició cuando fue jefa de gobierno de la Ciudad de México. O sea, recicla su propio material. ¿Eficiencia o falta de ideas frescas?
El plan suena a manual de buenas intenciones: pláticas en escuelas por servidores públicos, guías para maestros y padres, campañas de difusión y hasta promoción de lectura. Porque nada calma a un adolescente en crisis como un buen libro, ¿verdad?
La Presidenta calificó el caso como “muy doloroso” y señaló que la atención no debe limitarse únicamente a la sanción penal del responsable, sino abordar las causas sociales y psicológicas que enfrentan los jóvenes.
Aquí está el punto clave. Hablar de “causas sociales y psicológicas” suena bien. Es lo que se dice después de cada tragedia evitable. El verdadero reto es pasar del discurso a la acción real en un sistema educativo colapsado.
Sheinbaum quiere que este caso sea “aislado”. Pero la memoria es corta. ¿Cuántos planes similares se han anunciado tras hechos violentos anteriores? La amnesia institucional es parte del problema.
Mientras tanto, las familias en Lázaro Cárdenas lidian con el trauma real. Y el gobierno prepara su próxima rueda de prensa.




