La presidenta y los números que (casi) alegran el corazón
Ah, los datos del Inegi. Esos números que o nos hacen sentir un poco menos mal por el país o nos confirman que vivimos en un simulador de caos económico. Esta vez, Claudia Sheinbaum salió a celebrar como si México hubiera ganado el Mundial… pero de desigualdad económica. Según la encuesta de ingreso y gasto, la brecha entre los que ganan en dólares y los que sobreviven con monedas se redujo: de 35 veces más (época Calderón, para los nostálgicos del capitalismo salvaje) a solo 14. ¡Progreso! (O eso quieren que creamos).
¿Menos desigualdad = menos pobreza? Spoiler: no tan rápido
La mandataria, con el optimismo de quien acaba de encontrar un aguacate a 10 pesos, aseguró que esto es gracias a políticas de salarios justos y programas sociales. Claro, porque repartir transferencias es como poner curitas en una herida abierta: ayuda, pero no sana el problema de fondo. Eso sí, Sheinbaum promete que en agosto veremos cifras de pobreza más alegres. ¿Será que los pobres ya no serán tan pobres? O quizá solo cambiaron la metodología (RIP Coneval, por cierto).
Mientras tanto, el crecimiento económico del 0.7% en medio de un apocalipsis inflacionario global suena a logro… o a consuelo de participacion. Eso sí, la frase estrella del discurso fue: “Por el bien de todos, primero los pobres”. Bonito eslogan, aunque algunos todavía esperan verlo convertido en despensas gratuitas y no solo en tuits oficiales.
¿Y ahora qué? Si te quedaste con ganas de más análisis (o de reír para no llorar), comparte esto y sigue explorando cómo los números a veces pintan una realidad… ligeramente editada.
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