¿Menos jitomate, más excusas?
La presidenta Claudia Sheinbaum salió ayer a justificar el golpe al bolsillo: jitomate y chile por las nubes. Su versión oficial suena a guión repetido.
La culpa es del clima y las plagas, dijo. Según ella, Estados Unidos importa más porque una helada en Florida arruinó sus cosechas. Y aquí, una plaga local redujo la producción. Menos producto, precios más altos, ¿lógica de mercado? Sí, pero siempre huele a humo cuando los gobiernos echan balones fuera.
“El precio del jitomate ha bajado un poquito de la semana pasada a esta”, aseguró Sheinbaum.
¿Un “poquito”? Su optimismo contrasta con los recibos de la gente en el tianguis. Pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde.
Mesa de trabajo contra la especulación
Sheinbaum anunció que Hacienda y Economía ya se sientan con centrales de abasto y tiendas de autoservicio. ¿El objetivo? Que no haya especulación. Suena bonito, pero la historia nos enseña que estos acuerdos suelen ser más foto que acción.
También presumió que la inflación cerró en 4.45% en abril, y que sin el control de gasolina y diésel estaríamos en 10%. ¿Magia de datos? Quizás, pero el bolsillo no miente.
El banco central bajo la lupa
Y como no podía faltar, la presidenta defendió a la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja. Dijo que bajar las tasas de interés es bueno para reactivar la inversión. Y de paso, denunció “mucha crítica” hacia ella por el reciente recorte.
“Como ahora hay una mujer que trabajó en Hacienda, les gusta criticarla, pero la verdad está haciendo un gran trabajo”, afirmó.
¿Crítica legítima o machismo? Sheinbaum juega la carta de género para blindar a su excolega. Pero los mercados no se dejan engañar: la inflación sigue siendo un dolor de cabeza.
La moraleja: cuando el jitomate sube, el gobierno busca culpables lejanos. Pero la realidad es que la especulación y la falta de transparencia en la cadena de suministro son viejas conocidas. Mientras tanto, a ajustar el cinturón y esperar que el “poquito” de Sheinbaum se convierta en algo más que una promesa.




