La ironía de llamar “terroristas” a los narcos… mientras se negocia con ellos
Ah, la coherencia, esa palabra que parece haber sido eliminada del diccionario político. La presidenta Claudia Sheinbaum, con la paciencia de quien explica álgebra a un gato, señaló la hipocresía del gobierno estadounidense: primero declara “organizaciones terroristas” a los cárteles mexicanos y luego, como si fuera un mal chiste, negocia con sus líderes. ¿Es esto diplomacia o un episodio perdido de Breaking Bad?
El Mayo, el detenido más incómodo desde el guacamole en una reunión formal
Sheinbaum, con esa mezcla de exasperación y elegancia que solo ella domina, exigió al Departamento de Justicia de EEUU que comparta los detalles de la detención de Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024. Porque, claro, ¿qué mejor manera de fortalecer la relación bilateral que dejando a México en la oscuridad sobre un operativo en su propio patio trasero? “No defendemos delincuentes”, aclaró, mientras medio país murmuraba: “¿En serio? Porque a veces parece telenovela“.
Y aquí viene lo mejor: el fiscal Alejandro Gertz Manero lleva meses solicitando información como si pidiera un favor en vez de ejercer un derecho. ¿Acaso creen que esto es un juego de teléfono descompuesto? “Queremos aclaración“, insistió Sheinbaum, porque nada dice “colaboración internacional” como el silencio radioactivo de Washington.
México, por su parte, se lava las manos más que Pilatos: “Nosotros solo queremos reducir la violencia“, dicen, mientras el cártel de Sinaloa sigue facturando más que Netflix. Eso sí, con un toque de drama añadido: “¡Piensen en Sinaloa!“, como si el estado no hubiera sido escenario de esta tragicomedia narca desde hace décadas.
Así que, resumiendo: EEUU criminaliza a los narcos pero les hace guiños, México exige transparencia pero no siempre la practica, y los ciudadanos… bueno, los ciudadanos seguimos pagando el palomitero. ¿Alguien más necesita un analgésico?
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