¿Redes sociales o discurso de odio? El debate tras el ataque en Teotihuacán
La presidenta Claudia Sheinbaum tiene una teoría sobre qué impulsó el ataque en la zona arqueológica. Y no es la que están manejando sus críticos.
En medio de la presentación de su Estrategia Nacional de Salud Mental, Sheinbaum conectó el caso del joven Julio César Jasso con problemas emocionales agravados por las redes. “El consumismo, las redes sociales mismas llevan a promover mucho los valores materiales”, dijo durante su conferencia.
Sobre el ataque específico, fue clara: “No necesariamente tiene que ver con un asunto social”. Una afirmación que parece dirigida directamente a sus detractores.
“Tenemos que discutir en los salones de clase, con las y los jóvenes lo que implica estar pegado al TikTok ocho horas al día.”
Mientras tanto, desde la oposición cargan las tintas contra el gobierno. Felipe Calderón no se mordió la lengua en redes: acusó a la administración de sembrar división y odio.
“No hay duda alguna: el discurso de odio y de polarización (…) fue sembrado todos los días por este régimen”, escribió el expresidente panista.
Calderón fue más allá y habló de responsabilidades. Según él, los gobiernos de la Cuarta Transformación deberán asumir las consecuencias por haber fomentado, incluso, un clima de odio racial.
Aquí el choque es total. Por un lado, un diagnóstico oficial que apunta a la salud mental y al uso excesivo de pantallas. Por otro, una acusación política que señala directamente el tono del discurso público de los últimos años.
La investigación sigue su curso. Pero el debate sobre las causas ya está servido—y dividido por líneas partidistas.




