Sheinbaum y la paz: Un mood que no todos compran
Parece que Claudia Sheinbaum vive en un México paralelo, uno de esos universos alternativos que tanto le gustan a Marvel. Tras la monumental movilización de la Generación Z que saturó el centro de la CDMX y dejó más claro que un story de Instagram que la gente está hasta la madre, nuestra presidenta salió con una joya digna de un meme: en México hay paz. Sí, leíste bien. Paz. La misma que uno siente cuando intenta renovar su pasaporte en línea.
En su ya tradicional mañanera, ese ritual matutino que combina noticias oficiales con un toque de reality show, Sheinbaum Pardo soltó la bomba desde Palacio Nacional. Según ella, la violencia en el país se está atendiendo con la misma eficacia con la que Netflix te recomienda una serie que ya viste. Y por si alguien dudaba de su compromiso, añadió la frase del millón: “si tenemos que dedicarle más, le vamos a dedicar más”. Toda una estrategia geopolítica, no nos cabe duda.
La realidad es opcional, elige la tuya
Pero el momento ‘iconic’, el que realmente hizo que todos soltáramos el celular, fue su análisis sociológico de las redes sociales. Con la sabiduría de una tía que acaba de descubrir Facebook, la mandataria diagnosticó: “Si uno está todo el día metido en las redes, híjole, puede trastornarse uno”. Y su receta mágica para la salud mental nacional fue, atención: “hay que salir a la calle, hablar con la gente, platicar, escuchar”. O sea, básicamente, que la solución para quienes protestan por la inseguridad es… dejar de protestar y ponerse a platicar. ¿Con quién? ¿Con el mismo vecino que te acaba de asaltar el auto? Toda una revelación.
En el Salón Tesorería</strong, Sheinbaum no solo se enfrentó a los medios, sino a la lógica básica. Acusó a agencias internacionales de reportar la marcha de los jóvenes como si hubiera “un caos”. Porque, claramente, miles de personas exigiendo seguridad en un país que vive sumido en la violencia es solo un desfile de modas. Para reforzar su punto, usó el argumento más sólido que encontró: que el Zócalo se llenó con un festival de danzón y el Centro Histórico con compradores de El Buen Fin. Nada dice “aquí no pasa nada” como priorizar el baile de salón y las ofertas del Black Friday mexicano sobre las demandas ciudadanas de un futuro menos sangriento. Prioridades, amigos.
Al final, el mensaje es claro: la paz es una cuestión de perspectiva. Puedes verla desde la comodidad de tu palacio, o puedes intentar encontrarla mientras evitas ciertas calles después de las 6 de la tarde. Una realidad es la de las redes, donde los ciudadanos documentan la crisis de seguridad. La otra, es la realidad oficial, donde todo está bajo control y el danzón reina supremo. Tú eliges en cuál quieres vivir, pero según Sheinbaum, una de ellas es un trastorno. Adivina cuál.
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