El teatro de la vivienda: Sheinbaum sube el telón en Coahuila
La escena fue Monclova. El guión, uno que millones de mexicanos esperan leer: la entrega de las llaves de una casa propia. Este sábado, la presidenta Claudia Sheinbaum puso en manos de familias coahuilenses 60 viviendas nuevas del desarrollo ‘Colinas de Santiago’.
Pero detrás del acto simbólico hay una obra mucho más grande. Sheinbaum no solo entregó casas; delineó con detalle de director escénico el que llama “el programa de vivienda más ambicioso de toda la historia de México”.
“Van a ser un millón 800 mil viviendas durante el sexenio”, anunció ante los presentes, desglosando el reparto institucional como si explicara los roles en una obra teatral.
Según su narrativa, el Infonavit es para los derechohabientes del Seguro Social, el Fovissste para trabajadores del Estado, y la Conavi para quienes no tienen derechohabiencia alguna. Tres actores, un mismo escenario.
Los números detrás del drama
Las 60 viviendas de Coahuila son solo una fracción. En lo que va de 2026, según datos oficiales, se han entregado 738 casas en 10 estados. Veracruz lidera con 200, seguido por Quintana Roo (96) y Yucatán (64).
Pero el dato que hace ruido viene del director del Infonavit, Octavio Romero Oropeza: en Coahuila la meta se triplicó -de 19 mil a 65 mil viviendas-. Ya hay 10 proyectos con 9,600 casas y planean construir 26 mil más este año.
“Se realizaron cambios a la Ley del Infonavit para eliminar o reducir créditos impagables”, destacó Sheinbaum sobre otro eje del programa, mencionando que más de 5 millones de familias se han beneficiado ya de esta medida.
El gobernador Manolo Jiménez Salinas aplaudió la coordinación, mientras que Erika Siller Espino, una beneficiaria, expresó su emoción por “hacer realidad el sueño” a través de un proyecto que, según ella, nunca se había visto antes.
Al finalizar el acto, un grupo de niños rodeó a la presidenta. La imagen perfecta para cerrar una función donde la promesa política busca convertirse en ladrillo y cemento. El reto ahora es mantener el ritmo: entregar no solo llaves simbólicas, sino las casi dos millones que faltan.




