¿Jueces bajo consulta popular?
La escena política acaba de recibir un guion nuevo. La presidenta Claudia Sheinbaum ha lanzado una idea que podría cambiar las reglas del juego: revisar la posibilidad de que los jueces, magistrados y ministros también enfrenten la revocación de mandato.
Actualmente, ese mecanismo solo existe para el presidente. Está en el artículo 35. Los ciudadanos pueden pedirle al INE que consulte si el titular del Ejecutivo debe seguir o no. Pero para el Poder Judicial, no aplica.
“Si alguien quiere proponer que también tengan revocación, pues hay que revisarlo. El pueblo manda”, afirmó Sheinbaum.
La clave está en esa frase. No es una promesa firme, sino una puerta que se entreabre. Una invitación a un debate constitucional enorme. Para que esto suceda, se necesitaría una reforma impulsada desde el Congreso.
Un cambio que requiere todo un acto legislativo
Sheinbaum fue clara: cualquier modificación tendría que darse mediante una reforma constitucional. No es algo que se pueda hacer por decreto o con un simple discurso.
Recordó que su propuesta original de reformas electorales ya hablaba de fortalecer la democracia participativa. Esa iniciativa no puede volver a presentarse este año, pero podría rescatarse después de las próximas elecciones.
Mientras tanto, destacó que ya existen herramientas para vigilar a los jueces. El Tribunal de Disciplina Judicial recibe quejas y sanciona conductas indebidas.
“Por primera vez en la historia y como único país en el mundo, elegimos a nuestros jueces, magistrados y ministros. Si debe haber revocación o no, hay que revisarlo”, expresó.
Ahí está el meollo del asunto. Si el pueblo los eligió (mediante la designación del Senado), ¿debería el pueblo poder removerlos? Sheinbaum pone el tema sobre la mesa sin dar una respuesta definitiva.
Su postura es de análisis, no de acción inmediata. Insiste en que todo debe analizarse dentro del marco legal existente. Pero al mismo tiempo, refuerza su narrativa central: la participación ciudadana debe ser el corazón del sistema.
Este movimiento no es casual. En el gran teatro de la política nacional, colocar esta idea en el debate público tiene consecuencias. Define los términos de la conversación sobre justicia y poder para los próximos meses.




