Un mensaje directo en Chimalhuacán
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la presidenta Claudia Sheinbaum bajó del escenario político para hablarle directamente a las adolescentes. Lo hizo durante la inauguración de un Bachillerato Nacional en Chimalhuacán, Estado de México.
Su mensaje fue claro y contundente, como un guión escrito para el momento exacto. No hubo rodeos.
“Les digo, no dejen que nadie le robe sus sueños. Ustedes pueden ser lo que quieran ser”, expresó frente a un grupo de estudiantes.
Pero no se quedó solo en el discurso motivacional. Enlazó el mensaje con una advertencia social urgente.
“Y a todos los jóvenes hay que respetarnos, nada de violencias contra las mujeres, ni entre ustedes. Nada. Cero”.
La jugada detrás del acto
El evento no fue casual. Sheinbaum estuvo acompañada por dos figuras claves: Delfina Gómez, gobernadora del Estado de México, y Mario Delgado, titular de la SEP. Juntos coincidieron en que ampliar la cobertura educativa es clave para ofrecer más oportunidades.
Aquí no solo se inauguraba una escuela. Se plantaba una bandera política en un territorio crucial. El mensaje a las jóvenes sirve también como recordatorio de una promesa gubernamental: educación pública, accesible y con valores.
La presidenta insistió en que la educación es la herramienta fundamental para construir un mejor futuro. Un llamado a no abandonar los estudios que busca resonar más allá del auditorio, en los hogares donde la deserción escolar es una amenaza real.
En el gran teatro de la política, este acto en Chimalhuacán fue una escena cuidadosamente coreografiada. Un discurso sobre sueños y respeto, pronunciado frente a quienes representan el futuro que el gobierno dice querer construir.




