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SEP y Sader certifican oficialmente el oficio de tortillero
La SEP y Sader lanzan una certificación oficial que valida las habilidades técnicas para operar una tortillería, elevando los estándares de calidad e inocuidad.
La Profesionalización del Oficio de Tortillero
El Diario Oficial de la Federación (DOF) ha publicado el Estándar de Competencia EC1707, un instrumento normativo que establece y formaliza las competencias técnicas indispensables para la operación profesional de una máquina tortilladora. Esta iniciativa, impulsada de manera conjunta por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (Conocer), tiene como finalidad primordial otorgar un reconocimiento oficial a este oficio, permitiendo a los trabajadores obtener una certificación con validez nacional.
La implementación de este estándar representa un avance significativo en la estructuración del sector, ya que no solo busca capacitar, sino también validar los conocimientos empíricos acumulados por años de experiencia. Este proceso de certificación laboral está alineado con los objetivos del Acuerdo Nacional Maíz–Tortilla, una estrategia integral que busca garantizar la calidad e inocuidad de uno de los alimentos básicos más importantes de la dieta mexicana. Al establecer un piso común de conocimientos, se eleva la calidad de la producción y se fortalece toda la cadena de valor del maíz y la tortilla.
Objetivos y Alcance del EC1707
De acuerdo con la SEP y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), el objetivo central de esta normativa es triple: proveer capacitación estandarizada, reconocer los saberes prácticos y asegurar que la producción de tortilla cumpla con criterios rigurosos de calidad e inocuidad. La Sader ha enfatizado que la certificación permitirá profesionalizar el oficio de tortillero, ofreciendo a los trabajadores un documento con validez oficial que puede mejorar sustancialmente su inserción laboral y condiciones económicas.
Es crucial destacar que el estándar no requiere un título académico previo, ya que está específicamente diseñado para ocupaciones operativas y busca reconocer la experiencia técnica existente en el sector. Esto democratiza el acceso al reconocimiento formal, beneficiando a una gran cantidad de personas que ya se desempeñan en este ámbito. El documento detalla meticulosamente todas las funciones que debe dominar un operador, desde el acondicionamiento del área de trabajo y la preparación de la masa, hasta el ajuste preciso de la máquina, el monitoreo continuo de la producción y la limpieza exhaustiva del equipo conforme a las normas sanitarias vigentes.
Componentes Técnicos y Evaluación Práctica
El EC1707 incorpora de manera integral elementos críticos de seguridad industrial y medidas de higiene, alineándose con lo estipulado en las Normas Oficiales Mexicanas NOM-187 y NOM-251, las cuales regulan las especificaciones sanitarias y el manejo seguro de los alimentos. Este enfoque garantiza que los procesos en la tortillería no solo sean eficientes, sino también seguros para los consumidores y los propios trabajadores.
El proceso de evaluación práctica está diseñado para ser lo más realista posible. Idealmente, se lleva a cabo directamente en una tortillería durante la jornada laboral habitual. Este examen evalúa competencias concretas como la verificación de la masa para asegurar su calidad, la operación correcta y eficiente del equipo, la revisión del punto de cocción, el alineado adecuado del producto final, el registro meticuloso de la producción y la ejecución de los protocolos de limpieza del establecimiento. Este método de evaluación en contexto real asegura que la certificación refleje verdaderamente la competencia laboral del individuo.
La elaboración de este estándar contó con la participación de un comité de expertos multidisciplinario, incluyendo representantes de la Secretaría del Trabajo, el Tecnológico Nacional de México (TecNM), el Consejo Nacional Agropecuario, la Fundación Tortilla, la Red de Maíz y el prestigioso Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT). Esta colaboración asegura que el instrumento sea técnicamente sólido y aplicable en la realidad operativa de las tortillerías. Además de profesionalizar el oficio, la medida busca contribuir a la estabilización del precio del producto final y fortalecer a los negocios que se adhieran de manera voluntaria al Acuerdo.
Las personas interesadas en obtener esta certificación oficial pueden consultar todos los requisitos y el proceso detallado en la plataforma digital del programa habilitada por las autoridades. Este paso marca un antes y un después en la dignificación y el reconocimiento de un oficio tradicional fundamental para la economía y la cultura alimentaria de México.
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Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.