El gran debate que México no puede seguir posponiendo
Mario Delgado, titular de la SEP, puso sobre la mesa un tema que padres y maestros viven a diario: la batalla por la atención de los jóvenes dentro del salón de clases. No se trata de una prohibición caprichosa, sino de una conversación urgente sobre los riesgos reales.
“El uso constante y no regulado puede deteriorar la concentración, el rendimiento académico y la convivencia escolar. Pero lo más grave son riesgos como el ciberacoso, el grooming, el sexting y la exposición a contenidos inapropiados”, advirtió Delgado.
Su llamado resonó durante el Foro Nacional “Más Allá de las Pantallas”, organizado con la Unesco. El mensaje fue claro: México no puede ignorar cómo los dispositivos están moldeando—y a veces dañando—la experiencia educativa.
No es volver al pasado, es proteger el futuro
La postura oficial es matizada. No se busca eliminar la tecnología, sino entender bajo qué condiciones se integra a la vida escolar.
“La intención no es regresar el reloj… sino preguntarnos cómo generar entornos más sanos, menos competitivos y más solidarios”, explicó el secretario.
Los datos internacionales respaldan esta preocupación. Paola Cicero Arenas, de la Unesco en México, alertó sobre riesgos cognitivos y socioemocionales por el uso excesivo, incluyendo afectaciones a la memoria y la atención.
Desde Nueva York, Jonathan Haidt—autor del influyente libro “La generación ansiosa”—elogió la iniciativa mexicana.
“México demuestra liderazgo moral al impulsar una conversación pública que otros gobiernos han tratado como un asunto privado”, afirmó Haidt.
El experto vinculó directamente el deterioro en salud mental adolescente desde 2010 con la llegada masiva de teléfonos inteligentes y algoritmos diseñados para enganchar.
Experiencias internacionales que marcan camino
Alia Imtoual, consejera educativa de Australia en México, compartió medidas concretas que ya están dando resultados. En 2024, su país aprobó una ley que:
- Impide el acceso a redes sociales a menores de 16 años
- Obliga a plataformas como TikTok e Instagram a verificar edades bajo riesgo de multas millonarias
- Responde a riesgos como aislamiento y contenidos dañinos amplificados por IA
Los efectos han sido tangibles: mejor clima escolar, menos acoso vinculado a redes y mayor concentración en clases. Patios más activos e interacción social real han reaparecido.
La cruda realidad mexicana
Cimenna Chao Rebolledo, de la Iberoamericana, entregó cifras que duelen: los jóvenes mexicanos pasan 5.7 horas diarias en promedio frente a pantallas. Es un espacio donde construyen identidad… pero también enfrentan peligros.
“Al menos 13% de adolescentes vive con un trastorno psicológico diagnosticado y hasta 25% experimenta soledad no deseada”, alertó Chao.
María Elena Medina-Mora, de la UNAM, completó el panorama: los jóvenes que más usan tecnología suelen tener menor supervisión parental y la emplean más para ocio que para estudio. Alrededor de los 15 años se disparan problemas como adicción al juego online.
El mensaje final es contundente: México necesita una política digital educativa con alfabetización algorítmica, regulación prudente y evaluación continua. No para demonizar la tecnología, sino para proteger lo más valioso: el bienestar emocional y educativo de toda una generación.




