El escape del senador fantasma
Escena de película, pero real. Enrique Inzunza Cázarez, el senador de Morena señalado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos nexos con el narco, llegó al Senado este miércoles como si nada. Pero apenas el rumor explotó, se evaporó. Literal.
Marcó asistencia, entró a la junta previa de su bancada… y luego, puf. Desapareció. Ni al pleno llegó. En su oficina solo dijeron: “Ya no está”. Un clásico de ojo de hormiga cuando el fuego aprieta.
“Rechazo categóricamente estas acusaciones por falsas y dolosas”, soltó en redes. Y soltó la bomba: “Coinciden con mi postura contra la violación a la soberanía nacional por agentes de la CIA en Chihuahua”.
El drama tiene raíz. Inzunza, orgulloso de haber nacido en Badiraguato, Sinaloa, se siente estigmatizado: “Hay quienes piensan que por venir de ahí somos delincuentes. Rechazo esa infamia”.
Pero va más allá. Para él, esto no es solo un ataque personal. Es un misil contra la Cuarta Transformación. “Es un ataque a Morena y a nuestro máximo referente: el presidente López Obrador”.
¿Casualidad? Justo un día después de que defendiera la soberanía desde la tribuna contra agentes gringos, llega esta acusación. “Hoy, casualmente, autoridades de EU dan a conocer una supuesta investigación… Demostraremos que somos lo que hemos hecho toda la vida”.
La trama se espesa. ¿Golpe político o realidad judicial? Por ahora, el senador está en modo fantasma. Pero el reflector no se apaga.




