Nacional
Secretario de Hacienda se declara un pésimo neoliberal en el Senado
El funcionario convirtió un insulto en un halago durante un tenso debate sobre la deuda y el modelo económico, desatando aplausos y críticas.
El arte de convertir un insulto en una medalla
En el circo romano moderno, también conocido como el Pleno del Senado, el gladiador de turno, Edgar Abraham Amador Zamora, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, demostró que un maestro de la retórica puede convertir una pedrada en un ramillete de rosas. O, en términos más terrenales, que ser acusado de neoliberal es el nuevo piropo de la política mexicana.
La función comenzó con el discurso de rigor, donde el responsable de las finanzas públicas del país defendió el modelo económico con humanismo mexicano, ese concepto tan etéreo como convincente que parece significar todo y nada a la vez. Con la solemnidad de quien anuncia un descubrimiento científico, Amador Zamora declaró que los avances en materia económica y social se lograron rompiendo los malvados paradigmas neoliberales. Porque, claro, en el mundo de la Cuarta Transformación, el neoliberalismo es el villano de cómic al que hay que vencer cada mañana antes del desayuno.
Cuando el insulto suena a halago
Pero la verdadera joya de la corona llegó durante el turno de las intervenciones. Por el PRI, esa institución que da lecciones de economía con la misma autoridad con la que un pez daría lecciones de alpinismo, la senadora Carolina Viggiano subió a la tribuna con la intención de clavar un dardo envenenado. Con la sutileza de un martillo neumático, lo tachó de ser un “mal neoliberal” por –atención a la paradoja– endeudar al país y tener la economía estancada. Porque, como todo el mundo sabe, la esencia del neoliberalismo más ortodoxo es… ¿aumentar la deuda pública y estancar la economía? Uno se pregunta en qué manual de economía habrá leído semejante definición.
La cereza del pastel fue su perla retórica: “hoy es usted un hombre que se dice de izquierda, pero muy conservador y un mal neoliberal“. Vaya, una tripleta ideológica. ¿Es como un trébol de cuatro hojas de la incongruencia política? ¿O más bien un batido de ideologías donde todo se mezcla hasta que el sabor original desaparece? El espectáculo estaba servido.
Y entonces, el secretario de Hacienda, con una calma que bien podría envidiar un maestro zen, hizo su jugada maestra. En lugar de enfadarse, se limitó a agradecer. “Agradezco a la senadora Viggiano que me considere un muy mal neoliberal porque creo que soy un pésimo neoliberal“, esgrimió, convirtiendo el supuesto insulto en un título de honor. La bancada morenista, que sin duda había estado esperando su momento, estalló en aplausos. Uno casi puede imaginar la cara de la senadora Viggiano, preguntándose si había usado la palabra equivocada en este extraño juego de Scrabble político donde las reglas cambian minuto a minuto.
Mientras, en la galería, los partidos opositores, PRI y PAN, mostraban su descontento con pancartas que rezaban “Morena duplicó la deuda en sólo seis años” y “no más impuestos”. Porque, ¿qué sería de una comparecencia en el Senado sin un poco de teatro callejero? Frente a este aluvión de críticas, el funcionario reiteró, con la paciencia de quien explica a un niño por qué el cielo es azul, que los gobiernos de la 4T no son neoliberales. “Nosotros no somos neoliberales, somos muy cuidadosos; tenemos que cuidar el bienestar de los mexicanos”, manifestó. Una afirmación que, sin duda, dejó a todos mucho más tranquilos y resolvió todas las dudas sobre el modelo económico.
Esta fue la primera comparecencia en solitario de Edgar Amador como titular de la SHCP, un rito de paso en la vida de cualquier secretario. Lo acompañaba una imponente comitiva de subsecretarios y titulares de organismos fiscales, todos ellos formando un coro de apoyo silencioso. Uno se pregunta si entre sus funciones estaba también el aplaudir en los momentos adecuados o simplemente proyectar una imagen de solidez institucional. En cualquier caso, la escena estaba completa: el gladiador en la arena y su séquito en la primera fila, observando cómo las palabras pueden ser más efectivas que cualquier gráfico de Excel para salir airoso de un enfrentamiento político.
Al final del día, el mensaje estaba claro: en la política moderna, las etiquetas han perdido tanto su significado que ser un “pésimo neoliberal” es el nuevo “economista de la Cuarta Transformación“. Y quizás, en el fondo, ese sea el verdadero avance en materia de comunicación social: la capacidad de vaciar las palabras de su contenido hasta que todos podamos estar de acuerdo en no estar de acuerdo en lo que significan. Un verdadero logro de la oratoria contemporánea.
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Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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