Revisiones anuales del T-MEC: ¿riesgo u oportunidad?
La decisión de Estados Unidos de someter el T-MEC a revisiones anuales mantiene en vilo a los inversionistas. El gobierno de Claudia Sheinbaum asegura que el tratado seguirá ofreciendo condiciones de estabilidad para los negocios durante la próxima década. Sin embargo, analistas advierten que este nuevo calendario podría retrasar proyectos empresariales de largo plazo.
Marcel Ebrard, secretario de Economía, afirmó que el objetivo de incrementar el contenido regional en las manufacturas impulsará nuevas inversiones en Norteamérica. También señaló que México podrá aprovechar las oportunidades derivadas del fortalecimiento de las cadenas de suministro. La postura oficial busca tranquilizar a los mercados, aunque persisten dudas sobre el impacto real de las evaluaciones periódicas.
El esquema de revisiones anuales, una exigencia de Washington, genera incertidumbre justo cuando la relocalización de empresas —el llamado nearshoring— había cobrado fuerza en México. Expertos en comercio exterior consideran que la falta de certidumbre a largo plazo podría frenar la llegada de capitales, especialmente en sectores como el automotriz y el electrónico, donde los ciclos de inversión superan los cinco años.
Por ahora, el gobierno confía en que el diálogo bilateral y las reglas del T-MEC bastarán para sostener la confianza empresarial. No obstante, el tiempo dirá si las revisiones anuales se convierten en una herramienta de presión o en un mecanismo efectivo para garantizar el cumplimiento del acuerdo.




