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Profepa cierra zoológico tras hallar a osa Mina en estado crítico

La osa viral que desató una tormenta en redes sociales recibe justicia: el zoológico cierra y ella, por fin, tiene atención médica especializada.

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El caso de la osa que hizo temblar las redes (y a un zoológico)

Bienvenidos a otro capítulo de “Cosas que no deberían pasar en el 2025, pero aquí estamos”. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, o Profepa para los cuates, decidió que ya era hora de jugar al *sim park* pero en modo realidad y con consecuencias de verdad. Este viernes, le pusieron un candado temporal al Parque Zoológico La Pastora en Guadalupe, Nuevo León. ¿La razón? Unas imágenes más tristes que el final de *Bojack Horseman* que mostraban a una osa negra, bautizada como Mina, en un estado que solo podemos describir como crítico, con un peso bajo, costras por todo el cuerpo y una alopecia que ni las mejores mascarillas capilares podrían resolver.

Resulta que las autoridades ambientales, después de que el caso explotara en redes sociales, señalaron que el zoológico había fallado estrepitosamente en lo básico: el trato digno y respetuoso hacia la vida silvestre. O sea, lo mínimo que esperas de un lugar que se supone cuida animales. El animal se volvió viral no por un baile de TikTok, sino por su evidente deterioro físico, una imagen que dejó a medio internet con el corazón en la mano y la ira en los dedos para tuitear.

De un rescate fallido a otro esperanzador

La historia de Mina es de esas que te hacen preguntarte si vivimos en una distopía. Llegó a este zoológico en 2023, después de ser “rescatada” del Rancho María Luisa en el municipio de Mina, Nuevo León, gracias a una denuncia ciudadana. Porque, claro, a veces los héroes no llevan capa, sino que usan el celular para grabar y denunciar. Cuando la rescataron inicialmente, ya presentaba superficies sin pelo, desnutrición, engrosamiento de la piel y laceraciones. Básicamente, el kit completo del abandono. Pero, en un giro que nadie se esperaba (o sí, porque esto es México), los activistas animales denunciaron que después de dos años en La Pastora, su estado no había mejorado. ¿Sorprendido? Nosotros tampoco.

La Profepa, en un acto que muchos calificaron de “tardío pero mejor tarde que nunca”, acudió a finales de septiembre a inspeccionar el estado del animal y sus instalaciones. Lo que encontraron fue para llorar, o para vomitar, o ambas. En un comunicado que suena más a informe forense que a reporte de bienestar animal, detallaron que la osa negra, una especie en peligro de extinción, se encontraba en condiciones graves de deterioro físico y de salud. Evidencia de mal manejo médico, deficiencias nutricionales, lesiones, úlceras en la piel y, por si fuera poco, una ausencia total de protocolos de rehabilitación. Vamos, que el zoológico tenía menos idea de cuidado animal que un influencer de moda intentando explicar física cuántica.

Por suerte, la procuradora Mariana Boy Tamborrell anunció que dieron la orden de trasladarla de inmediato al Centro de Rescate, Rehabilitación y Reubicación de Grandes Carnívoros INVICTUS en Pachuca, Hidalgo. Un nombre épico para un lugar que, ojalá, le dé a Mina la segunda oportunidad que merece. “Hoy tenemos la certeza de que está recibiendo atención médica especializada”, añadió Boy Tamborrell en el documento. Algo es algo, aunque uno se pregunta por qué tuvo que llegar a esto.

Leptospirosis y la crónica de una negligencia anunciada

Pero esperen, que esto se pone peor, como si fuera un *thriller* de esos que no puedes dejar de ver. Los inspectores revisaron la documentación veterinaria de Mina y descubrieron que el animal padece leptospirosis, una enfermedad causada por una bacteria que puede saltar entre animales y humanos, y que puede destrozar riñones, hígado y otros órganos. Lo grave: “En el expediente de Mina no existen registros de atención médica, controles, tratamientos ni protocolos con respecto a esta enfermedad”. O sea, la tenían con una enfermedad potencialmente mortal y ni siquiera se molestaron en anotarlo o tratarla. Para colmo, esta negligencia no solo ponía en riesgo a Mina, sino también a la salud pública, porque estas cosas no son un juego.

Todas estas irregularidades en el caso veterinario llevaron a las autoridades a clausurar el zoológico La Pastora, citando la necesidad de proteger tanto a la vida silvestre como a la salud pública. La medida es temporal, y el lugar podrá reabrir solo si cumple con las “medidas urgentes que garanticen el bienestar y el trato digno de los animales” impuestas por la Profepa. Básicamente, tienen que demostrar que saben lo que hacen, algo que, por lo visto, no era así antes.

Ante la oleada de críticas en internet por el deplorable estado de Mina y la lentitud de las autoridades en intervenir, Boy Tamborrell prometió que “incrementaremos las acciones de inspección y vigilancia de los zoológicos con el fin de verificar las condiciones y el estado de los ejemplares que albergan”. Una promesa que, ojalá, no se quede en palabras bonitas y se convierta en acción real. Porque, seamos honestos, en la era de las redes sociales, ya no hay lugar para esconder este tipo de negligencias. La presión ciudadana y digital está demostrando ser una herramienta poderosa para exigir cambios.

Este caso no es solo sobre una osa; es un recordatorio de que la conservación de la fauna y el respeto a los animales no son opcionales. Si un zoológico no puede garantizar el bienestar animal, mejor que cierre para siempre. Mina, por fin, está en un lugar donde podría recuperarse, pero su historia debería servir como catalizador para una reforma más profunda en cómo tratamos a la vida silvestre en cautiverio. Y tú, ¿qué opinas? Comparte esta historia en tus redes sociales para mantener la conversación viva y ayudar a que casos como este no se repitan. Explora más contenido relacionado con la protección animal y únete a la causa por un trato digno para todos los seres vivos.

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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