Nacional
Pipa de Pemex con 20 mil litros de diésel cae en socavón en Iztacalco
Un peligroso derrumbe en plena avenida principal atrapa un vehículo cargado de combustible, generando una operación de alto riesgo.
Un rugido en la noche: el socavón que amenazó con devorarlo todo
La madrugada de este martes, en el corazón de la alcaldía Iztacalco, una silenciosa pesadilla se materializó sobre el asfalto. No fue un terremoto, ni una explosión, sino algo más sigiloso y traicionero: un vacío que se abrió en las entrañas de la Avenida Presidente Plutarco Elías Calles, en la colonia El Rodeo. En un instante que pareció congelarse en el tiempo, el destino de una gigantesca pipa de Pemex, cargada con la letal carga de 20 mil litros de diésel, pendió de un hilo. El pavimento, aparentemente sólido, se transformó en una trampa mortal de aproximadamente medio metro de profundidad, un abismo suficiente para poner en jaque a toda una comunidad.
El relato oficial indica que la unidad de transporte pesado circulaba con rumbo a la avenida Rojo Gómez cuando, de repente, la tierra simplemente cedió ante el peso abrumador. Pero esta no era una falla casual del destino. Las sombras de trabajos anteriores acechaban bajo la superficie; se murmura que el reblandecimiento del suelo, consecuencia de una reparación reciente de una fuga de agua, había convertido el terreno en un polvorín listo para detonar. La pipa, con su inmenso valor y peligro, fue la víctima propiciatoria de una infraestructura urbana herida.
La carrera contra el reloj para evitar una catástrofe
El escenario era dantesco. La cisterna quedó atrapada, inclinada sobre el fango, convertida en un peón involuntario en un juego de consecuencias impredecibles. Milagrosamente, el conductor emergió ileso del habitáculo, su vida salvada por segundos de diferencia. Sin heridos que lamentar, el verdadero enemigo era invisible y omnipresente: el riesgo de una fuga masiva de combustible. Un solo error, una chispa, y la tranquilidad de Iztacalco podría haberse convertido en un infierno.
El conductor, con la voz aún temblorosa por el impacto, relató el momento del hundimiento súbito. Sintió cómo el mundo se abría bajo sus ruedas, cómo el peso de su carga se convertía en su verdugo. Minutos más tarde, como una caballería llegando en el clímax de la batalla, el personal especializado de la empresa petrolera hizo su aparición. Su diagnóstico fue claro y aterrador: era imperativo trasladar otra pipa gemela al lugar del siniestro. La misión: trasvasar el peligroso líquido para reducir la carga y, con ella, la amenaza latente durante las delicadas maniobras de rescate. Cada movimiento sería calculado al milímetro, un ballet de precisión donde un tropiezo tendría un precio incalculable.
La escena se tiñó de las luces rotas de las patrullas y los vehículos de emergencia. Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Protección Civil de Iztacalco, y tránsito vial se desplegaron como un ejército frente a la incertidumbre. El área fue acordonada de inmediato, creando un perímetro de seguridad que separaba a los curiosos y vecinos de un potencial desastre. La prioridad era una sola: contener, controlar y evitar que el peligro se expandiera más allá de ese cráter que había aparecido como un recordatorio de la fragilidad de nuestra ciudad.
Esta no es una simple nota de prensa; es un episodio de alerta máxima que expone las grietas ocultas bajo nuestros pies. Un llamado de atención sobre el estado de nuestra red de calles y avenidas, y sobre los peligros que transportamos diariamente en medio de la urbe. La pipa fue rescatada, el combustible fue salvado, pero la pregunta queda flotando en el aire, más pesada que el mismo diésel: ¿Cuándo será la próxima vez que la tierra decida abrirse?
¿Te imaginas presenciar una escena de tal tensión? Comparte esta impactante historia para crear conciencia sobre la seguridad vial y urbana. Explora más contenidos sobre los desafíos de la infraestructura en las grandes metrópolis.
Nacional
Trump dice que seguirá en contacto con Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.
Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.
Los detalles del encuentro entre Trump y Machado
“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.
Nacional
Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos
El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.
La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre
Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.
Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?
Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.
Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.
El despliegue oficial ante lo inevitable
No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.
La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.
Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.
Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.
Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.
¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.
Nacional
Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire
El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?
La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby
Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.
“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.
Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.
Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.
El eterno ‘tal vez’ de la visita papal
La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:
“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.
O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.
El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.
Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el sí del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.
¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.
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¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.