El ‘sí, pero…’ oficial en el Día de la Mujer
Rosario Piedra Ibarra, al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), salió con el guion de manual. En un evento por el 8M organizado por abogados democráticos, mezcló el reconocimiento obligado con la advertencia previsible.
Dijo que hay avances en la participación de mujeres en la toma de decisiones. Lo de siempre: Ejecutivo, Congreso, Corte. El discurso institucional que ya nos sabemos.
“La paridad de género en espacios de decisión representa un logro histórico, pero la transformación social no estará completa mientras continúen manifestaciones de violencia contra las mujeres.”
Ahí está. El ‘pero’ que lo cambia todo. Porque claro, puedes tener más diputadas o ministras, pero si al salir del curul o del juzgado te acosan, te amenazan o te violentan, ¿de qué sirve el número?
Piedra Ibarra sostuvo que esta participación ha fortalecido la democracia. Que permitirá un futuro donde las mujeres no solo sean parte de la fuerza productiva, sino también de la conducción del país. Bonitas palabras.
Pero luego vino lo jugoso: consideró que la llegada de mujeres a puestos clave marca el inicio de una nueva etapa, no el fin del proceso. Un reconocimiento tácito de que esto va para largo y que los cargos son solo una parte.
Lo que no dijo es cómo su propia institución actúa ante las denuncias concretas. O cómo se miden esos ‘avances’ frente a las cifras diarias de agresiones. Es fácil aplaudir las estadísticas cuando no eres tú quien vive el riesgo.
La pregunta que queda flotando es simple: ¿cuándo pasaremos del discurso sobre ‘brechas por cerrar’ a acciones que realmente hagan sentir segura a una mujer en cualquier espacio? Porque hasta ahora, parece más un brindis al sol que un plan concreto.




