El grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados solicitó a la SEP, al IMPI y a la FGR una investigación profunda sobre lo que denominan piratería de libros en México. La solicitud surge tras un reportaje de EL UNIVERSAL que reveló ganancias de hasta 19 mil millones de pesos en este mercado ilegal.
De cada 10 ejemplares en venta, cinco son piratas, según datos del Centro Mexicano de Protección y Fomento a los Derechos de Autor y la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana.
El impacto de la piratería editorial
El diputado federal Daniel Chimal García señaló que la piratería de libros se ha convertido en una industria donde han incursionado grupos delictivos para obtener recursos ilícitos.
“Si bien los mexicanos no leemos por falta de campañas que impulsen este hábito, ahora con libros pirata hay un riesgo de formación profesional bajo editoriales erróneas”, expuso.
En promedio, un mexicano lee 2.4 libros al año, pero la industria es vulnerable por la clonación de páginas, el robo de autores y la evasión fiscal de quienes reproducen libros sin permiso. “La delincuencia del libro roba más del 50 por ciento de las editoriales y es un negocio redituable porque ofertan libros a menor costo que el original”, agregó.
Las bodegas de almacenamiento y distribución se ubican principalmente en el Zócalo de la capital, Iztapalapa, Ciudad Neza y Naucalpan. Desde ahí, los puntos de venta clandestina alcanzan estados como Veracruz, Oaxaca, Michoacán y Jalisco, considerados mercados influyentes para el crimen.
En los últimos años, la piratería ha crecido entre 15 y 20 por ciento, debido a la falta de supervisión y sanciones en diversas esferas del gobierno. En una primera tanda, se venden al menos 300 mil ejemplares ilegales, entre libros infantiles, de música, entretenimiento y escolares.




