Un paso adelante, pero ¿cuánto falta por recorrer?
El Instituto Mexicano del Seguro Social sacó pecho este Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar. Anunció que 46 mil personas ya tienen acceso a una pensión gracias al programa obligatorio de incorporación. Otros 11 mil comenzaron su vida laboral formal bajo este esquema.
Suena bien, ¿verdad? Pero vamos a los números reales. Carolina Griselda Cisneros Prado, del IMSS, dio la cifra clave: 59 mil personas tienen vigencia y acceso a los cinco seguros del instituto. Eso incluye desde atención médica hasta guarderías.
“El 65% de los afiliados son mujeres y el 35% hombres, con un promedio de edad de entre 48 y 49 años”, explicó la funcionaria.
Aquí hay un dato que no es poca cosa: estas trabajadoras pueden asegurar a sus familias. Hijos, pareja, padres. Eso suma 72 mil beneficiarios adicionales. En total, hablamos de más de 124 mil personas con cobertura.
La memoria histórica pide contexto
Celebrar los avances está bien. Necesario incluso. Pero la pregunta incómoda siempre es: ¿y los demás? Según estimaciones de organizaciones civiles, en México hay entre 2 y 2.4 millones de trabajadoras del hogar.
Pongan en la balanza esos 59 mil afiliados contra esos millones. El porcentaje duele. Este programa existe desde 2019. Cuatro años después, la cobertura sigue siendo gota en el océano.
La ironía es quirúrgica: celebramos que miles tengan lo que por derecho constitucional deberían tener todas desde hace décadas. El acceso a la salud y una vejez digna no son favores. Son derechos.
Cada rueda de prensa donde se anuncian estas cifras es un ejercicio de detectar lo que NO se dice. Se habla de los incluidos, nunca de los excluidos. Se celebra el paso sin mencionar lo largo del camino pendiente.
Así que sí, son 46 mil pensiones más que antes. Pero la verdadera noticia está en los millones que siguen esperando.




