El telón se levanta: México y Europa firman tras una década
Después de más de once años de negociaciones, el escenario está listo. México y la Unión Europea preparan la firma del Tratado de Libre Comercio modernizado en las próximas semanas. No es solo un papel más; es un acto con consecuencias reales para millones.
El embajador de la UE en México, Francisco André, lo confirmó: “Podría firmarse en aproximadamente un mes”. La visita de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, sería el marco perfecto para este movimiento estratégico.
¿Qué gana México en este nuevo acto?
La cifra es contundente: el 83% de los productos agroalimentarios mexicanos entrarán a Europa sin aranceles desde el primer día. El resto lo hará gradualmente. Aguacate, café, chocolate, carne, naranja… productos con sello mexicano tendrán vía libre a un mercado de más de 450 millones de consumidores.
“Actualmente México participa con apenas el 0,2% de las importaciones agroalimentarias de la Unión Europea”, señaló Deborah Alcocer, titular de Negociaciones Comerciales.
Ese dato lo dice todo. Hay un océano de oportunidad frente a nosotros. El tratado traerá certidumbre y reglas claras para navegarlo.
Pero aquí está el verdadero drama: firmar es solo el primer acto. Funcionarios y representantes del campo coinciden: el reto real será aprovechar las oportunidades. Abrir las puertas es una cosa; cruzar el umbral y conquistar el mercado europeo es otra muy distinta.
La política, como mi padre me enseñó, se mide por su impacto en la vida diaria. Este tratado puede significar empleos en el campo mexicano, precios más competitivos en los supermercados europeos y una relación económica que va más allá de lo simbólico.
El telón se levanta. Ahora toca actuar.




