El “éxito” del decomiso que huele a incompleto (y no solo a diésel)
Ah, la lucha contra el huachicol. Ese deporte nacional donde todos aplauden los decomisos, pero nadie pregunta por los detenidos. El diputado panista Federico Döring, con el escepticismo de quien ha visto demasiados capítulos de Narcos sin final feliz, calificó de “avance parcial” el megaoperativo que incautó 15 millones de litros de combustible robado en Coahuila. ¿Lo malo? Cero detenidos, cuentas congeladas de Juan Manuel “El Mono” Muñoz (sí, el gasolinero con conexiones zetas que hasta postuló candidatos del PT) y, aparentemente, nadie revisó 129 convoyes que pasaron por Reynosa como si fueran Uber Eats.
Las cuentas claras (o más bien, las que no congelaron)
“Celebro el decomiso, pero sin sentencias, ni gente tras las rejas ni activos bloqueados, esto parece más un spoiler que un final”, soltó Döring con la ironía de quien sabe que en México la justicia a veces tiene más lagunas que un guion de telenovela. El legislador no se tragó el cuento de que semejante cantidad de diésel —suficiente para llenar la alberca olímpica de tus peores decisiones— pasara por aduanas como si fuera equipaje de mano. “¿En serio nadie en Tamaulipas vio 129 ferrotanques?”, cuestionó, mientras imaginamos a los funcionarios federales revisando TikTok en lugar de camiones.
El megagolpe, anunciado con bombo y platillo por Omar García Harfuch (el secretario de Seguridad que parece vivir en un thriller de acción), surgió tras la detención de “El Mono” en mayo. Pero aquí el plot twist: lo soltaron, y aunque rastrearon sus gasolinerías como si fueran influencers en vacaciones, las autoridades olvidaron lo básico: congelar activos. “¿En qué universo paralelo no aseguras los bienes de un narco-gasolinero?”, se preguntó Döring, probablemente mientras buscaba en Google “signos de vida inteligente en el gobierno”.
El eterno déjà vu de la impunidad
Para darle más sabor al drama, el diputado recordó que en abril pidió información sobre detenidos por otro decomiso millonario (18 millones de litros, porque en este país el huachicol se mide en unidades de “escándalo nacional”). Spoiler: nadie le respondió. Y ahora, el guion se repite: cero nombres de implicados, silencio sobre cuentas bancarias y la sospecha de que, quizá, algunos funcionarios de Morena prefieren el anonimato. “¿Será que no quieren quemar a sus compas?”, ironizó Döring, mientras el público aplaude el nivel de transparencia estilo agujero negro.
Lo único claro es que, en esta película, los malos siguen sin castigo. Y mientras las redes se llenan de memes del “Mono” Muñoz —que suena más a villano de caricatura que a capo—, el mensaje es claro: decomisar sin sentenciar es como ponerle like a una denuncia y pensar que ya hiciste algo. Ah, y la UIF (esa institución que a veces parece un fantasma) tampoco apareció para el reparto.
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