El costo humano de la cacería
Los tres elementos de la Guardia Nacional abatidos durante el operativo contra Rubén ‘El Mencho’ Oseguera Cervantes ya descansan en sus tierras. Fueron inhumados en Cintalapa, Copainalá y Pichucalco, los municipios que los vieron nacer.
Sus cuerpos llegaron al aeropuerto ‘Ángel Albino Corzo’ cubiertos con la bandera de México. De ahí, un viaje terrestre los llevó de vuelta a casa. Un regreso definitivo.
Edwin Ocampo, de 25 años, soñaba con dejar la corporación. Llevaba seis años en la GN pero quería volver a Copainalá para montar un negocio. Miembro del 15 Batallón en Tlajomulco, su sueño se truncó en Tapalpa el domingo por la mañana.
En Cintalapa, el pueblo salió a despedir a José Guadalupe López. Aplausos, vivas y música acompañaron el cortejo custodiado por sus compañeros de corporación.
“José Guadalupe es un ejemplo de honor, lealtad y amor por México, por lo que permanecerá en nuestra memoria como testimonio de servicio”, publicó el Tecnológico Nacional de México campus Cintalapa.
Jóvenes de familias campesinas y escasos recursos, según describe el reporte. Velados por amigos y familiares en sus comunidades natales.
En redes sociales llovieron mensajes: “No están solos; su dolor es dolor de todo Chiapas y de todo el país”. “Nuestros tres caídos son los verdaderos guardianes de la paz”.
El alcalde de Pantepec, municipio vecino de Copainalá, se sumó: “Descansen en paz dos héroes chiapanecos”. Se refería a Edwin y José Guadalupe. El tercer agente era originario de Pichucalco.
Tres banderas mexicanas cubriendo tres féretros. Tres nombres que ahora engrosan la lista del costo humano de una guerra que no da tregua. Mientras tanto, el objetivo del operativo -‘El Mencho’- sigue prófugo.




