Pemex volvió a ajustar su gasto. La filial de exploración y producción recibió un recorte del 5.9% en su capital de inversión durante el primer trimestre frente a lo programado.
El presupuesto aprobado era de 86 mil 700 millones de pesos, pero la empresa reportó a la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. que invirtió 81 mil 600 millones. La diferencia afecta directamente la plataforma de producción.
Actualmente, Pemex extrae 1.6 millones de barriles diarios, lejos de la meta de 1.8 millones. Gonzalo Monroy, director de GMEC, alertó:
“Vamos volando directo y sin escalas a 1.2 millones de barriles diarios en 2027, lo que significa que una vez descontada el agua, estaríamos en un millón de extracción durante el próximo año”.
Los equipos de perforación también disminuyeron: de 32 a 25 entre enero y mayo, según datos de la consultora. En lo que va del sexenio, se adjudicaron 10 contratos mixtos, siete en un primer bloque (campos como Macavil y Tamaulipas) y tres recientemente (Rabasa, San Ramón y Cinco Presidentes). Pemex planea producir hasta 450 mil barriles diarios con estos contratos, pero los desarrollos se concretarían más allá de 2033.
Vocación petrolera en entredicho
Miriam Grunstein, académica del Centro México de Rice University, opinó que la situación es de alerta en el corto plazo. Pemex pierde ingresos por menores exportaciones y por privilegiar la alimentación del Sistema Nacional de Refinación, en lugar de extraer más crudo.
“El gobierno de Sheinbaum está apostando por los proyectos de generación eléctrica renovable. En tanto, el recorte de presupuesto en extracción de crudo indica que el país ya no tiene una convicción o vocación petrolera”, dijo.
Grunstein añadió que la diferencia de inversión entre energías renovables y exploración es enorme: “En algún momento vamos a encarar una realidad muy dura. El abandono de la extracción ha sido tanto que es alarmante”.
Acuerdo con Petrobras, pero sin dientes
El gobierno mexicano firmó un acuerdo de colaboración con la brasileña Petrobras para adquirir técnicas de extracción en aguas profundas, donde Pemex tiene mínima actividad. Incluye intercambio de conocimientos y mejores prácticas, pero el pacto es no vinculante, con vigencia de dos años y renovable.
Tanto Monroy como Grunstein coincidieron en que el acuerdo resultó descafeinado. Moody’s, al rebajar la calificación de México el pasado 20 de mayo, expresó mayor preocupación por la deuda gubernamental y los apoyos a Pemex. La agencia estimó que el gobierno otorgó apoyos por 35 mil millones de dólares en 2025, equivalentes a 1.9% del PIB, y presupuestó otros 14 mil millones para 2026. Una mejora en la calificación dependerá de reducir el déficit y los riesgos contingentes de la petrolera.